A finales de este mes, arrancan los ensayos de cargadores y de grupos de tambores. Son parte de las manos que hacen posible lucir una Semana Santa, que es de Interés Turístico Regional desde 1999.
A primeros del próximo mes de febrero, se inician los ensayos de las cuadrillas de costaleros en la Esperanza Macarena de Guadalajara. Es sólo el primer paso para preparar la Semana Santa que este año se celebra la primera semana de abril. La actividad de las cuadrillas de costaleros en la Esperanza Macarena “es intensa”, tal y como explican en la página web de la cofradía, ya que este colectivo participa “activamente en todos los actos de la Hermandad, especialmente en el via crucis cuaresmal que durante la cuaresma se realiza por las calles de la parroquia con la imagen del Señor de la Salud y en el Rosario que con la imagen de María Santísima de la Esperanza realiza la Hermandad en mayo.
Desde el año 2003, los costaleros tomaron como patrona a Nuestra Señora del Santo Rosario, en torno a la cual se celebran cultos anuales en octubre.
Casi al mismo tiempo que los costaleros macarenos, tras el Miércoles de Ceniza, la Cofradía de La Pasión del Señor iniciarán el ciclo de ensayos previos a las procesiones de Semana Santa –tanto el grupo de cargadores de Nuestro Padre Jesús de la Pasión como el de cargadoras de Nuestra Señora la Virgen de la Piedad–. El Grupo de Tambores de la cofradía ha comenzado esta misma semana sus ensayos en el polígono del Henares una vez a la semana –los domingos–, hasta que el Domingo de Ramos por la tarde se hace un ensayo y puesta a punto con los cargadores en el traslado del Cristo de la Expiración desde la Capilla del Cementerio Municipal, lugar donde reside todo el año, hasta el Convento de la Piedad, lugar donde el Cristo espera para salir en las estaciones de penitencia de Nuestra Cofradía. El Grupo de Cargadores del Cristo de la Expiración comienza, sin embargo, los ensayos más tarde que el resto de grupos debido a la mayor movilidad y menor número de componentes que cargan la imagen.
El lugar, escogido para los ensayos es uno de los párkings de camiones del polígono de Marchamalo ya que necesitan de un espacio abierto para desfilar y oír bien los diferentes ritmos de desfile. Los días de lluvia, los ensayos se trasladan a la nave de carrozas, sita en la calle Francisco Aritio, en el lugar donde antaño se situaban los almacenes del SEMPA. Este último, es el lugar escogido para los ensayos por el incipiente Grupo de Cornetas de la Cofradía.
Más ensayosPróximamente, también comenzarán los ensayos de los cargadores de la cofradía Virgen de la Soledad. “Nuestra cuadrilla nace aproximadamente hace unos diez años, cuando un grupo de hermanos se plantea la idea de sacar a hombros a nuestra Madre”, explican en su portal web. “A partir de ahí, con el consentimiento y apoyo de la junta directiva y la colaboración de gente vinculada a la hermandad, se confecciona un paso nuevo, se forma una cuadrilla y, con mucho esfuerzo y entrenamiento, un Viernes Santo de hace ahora esos diez años, se hace realidad tan maravillosa idea”, añaden.
La cuadrilla de cargadores de la Cofradía Virgen de la Soledad está formada, en la actualidad, por una treintena de hombres y un capataz, siendo la capacidad del paso de unos 40.
Su estructura es de aluminio, aunque el primero que se construyó era de hierro y actualmente, la cofradía sigue utilizándolo para entrenar. “Se carga al hombro sobre largueros de madera, dos laterales a todo lo largo del paso y cuatro centrales. Nuestra hermandad sale el Viernes Santo, en la Procesión del Silencio, con la imagen titular la de Nuestra Señora de la Soledad y, por la mañana, en la realización del ‘encuentro’ con el Cristo del Amor y de la Paz, acto que se acaba de recuperar y que cuenta con una gran acogida ya que es muy espectacular y emotivo”, señalan.
Los entrenamientos se realizan “al aire libre todos los domingos por la tarde, aproximadamente durante los dos meses anteriores a Semana Santa, aunque algunas semanas los hacemos dos veces, puesto que tenemos que preparar ‘el encuentro”, explican. Suelen ser ensayos “muy duros y sacrificados, ya que a la propia dureza de los mismos, hay que añadir las inclemencias del tiempo, muchas veces desfavorables”. Por ello, desde la cofradía también intentan que “sean lo más amenos y divertidos posible, al tiempo que estamos abiertos a cualquiera que quiera venir a conocernos, y ver cómo nos entrenamos”.