En torno a las 2.30 horas de la madrugada los bomberos de Toledo recibieron una llamada a través del 112 que indicaba que se había producido un incendio en un inmueble de cuatro plantas ubicado en la calle Río Puentesecas, en el barrio residencial de Santa María Benquerencia.
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El gran incendio se produjo en la tercera planta del bloque de viviendas, del número 6, pero según ha podido saber este diario al abrirse la puerta del piso se produjo el "efecto chimenea" y se extendió a la cuarta planta, donde estaba durmiendo la familia. Aún se desconocen las causas del fuego, y según ha podido saber este diario, sólo ha fallecido un perro.
Todos los vecinos fueron desalojados inmediatamente, de los que cinco tuvieron que ser trasladados al servicio de urgencias del Hospital Virgen de la Salud de la capital, permaneciendo en el día de ayer dos niños de 10 y 15 años, ingresados en la Unidad de Cuidado Intensivos. Hasta el cierre de esta edición, los niños permanecían ingresados en dicha área de la Residencia Hospitalaria, afectados por "intoxicación grave" por inhalación de monóxido de carbono y fueron hospitalizados en estado de semiinconsciencia. Se encontraban “estables dentro de la gravedad”.
El desalojo del inmueble de 16 viviendas fue complicado, por la cantidad de humo y porque según los testigos que presenciaron el incendio se generaron grandes llamaradas que salían por la fachada del edificio. Además los bomberos tuvieron que talar algunos árboles para poder realizar las labores de extinción.
En las labores, tal y como informó el Ayuntamiento, fue preciso un ventilador de presión positiva, en el hueco de la escalera, para poder despejar la misma del humo y facilitar las labores de evacuación.
Por otra parte, según narraron a El Día vecinos que se vieron sorprendidos por las sirenas y por los ruidos a esa hora de la madrugada, vieron como una persona estaba colgada de una de las ventanas del cuarto piso, pero no pudieron reconocer de quién se trataba si del padre o de uno de los hermanos.
Al ver esta situación la respuesta de los vecinos fue impresionante y enseguida comenzaron a sacar colchones de sus hogares, para que la caída se amortiguara. A primera hora de la mañana de ayer, todavía permanecían los colchones apoyados en una de las fachadas.
Según el concejal de Seguridad Ciudadana, Rafael Perezagua, los habitantes del inmueble que tenían familiares en Toledo se trasladaron a sus hogares hasta el momento de poder volver a su casa, y los que no tenían familiares se acondicionó el centro social del Barrio de Santa María de Benquerencia dónde permanecieron durante el resto de la noche.
Por la mañana habían vuelto a sus casas los vecinos de la primera y segunda planta a sus hogares, pero sin suministro eléctrico, y los habitantes de la tercera y cuarta planta por medidas de seguridad hasta que no se produzcan las labores de limpieza y acondicionamiento no podrán volver a sus hogares.
Perezagua indicó que el inquilino -que según los vecinos vivía solo- pasó la noche realizando declaraciones a la Policía Judicial, que ayer continuaba recogiendo pruebas para ver qué fue lo que originó el grave incendio.
El estado de las viviendas del tercero y cuarto piso es prácticamente ruinoso y tendrán que pasar días y meses hasta que no queden restos de lo que hasta ayer de madrugada era el hogar de las familias.
El concejal de Seguridad Ciudadana puntualizó que tanto los bomberos como la polícía acudieron lo más rápido posible al lugar del siniestro y deseo que los hermanos se recuperen lo antes posible.
Los bomberos reclaman un parque
Algunos ciudadanos mostraron a El Día de Toledo sus quejas porque los bomberos del Parque de Toledo tardaron en llegar al lugar del siniestro. Según Perezagua el tiempo empleado fue el mínimo aunque entendió que en estas situciones angustiosas parece más tiempo de lo que es. Sin embargo los bomberos de Toledo, según en declaraciones a este medio del sargento, Francisco Martín, reclaman una vez más un parque de bomberos en esta zona residencial, porque se tarda entre 3 y 5 minutos más en llegar a la zona “provocando que se agarre el incendio”. En esta ocasión tuvieron que salir dos dotaciones de bomberos para sofocar las llamas y realizar las labores de evacuación, quedando “prácticamente vacío el parque, sólo el telefonista”.