Afirmó que preparó los paquetes de escayolar para estafar a otras personas. S.J. reconoció que la droga encontrada en su pantalón era para su consumo propio.
El acusado, S.J., se sentó ayer ante el Tribunal de la sección Primera de la Audiencia Provincial de Albacete, donde fue juzgado por un delito de tráfico de drogas junto con una falta de intento de estafa para lo que la Fiscalía había solicitado una pena de cuatro años y seis meses de prisión y una multa. Petición que mantuvo la abogada del Ministerio Fiscal al final de la vista oral celebrada ayer, al considerar que S.J. autor de los delitos que se le imputaban; mientras que el abogado de la defensa volvió a solicitar la libre absolución para su cliente.
El procesado compareció ante el Tribunal, manteniendo la misma versión de los hechos que en sus dos primeras declaraciones, ante la Policía y el Juez de Instrucción. Durante su intervención, S.J. reconoció que el 22 de diciembre de 2010 fue detenido por agentes policiales cuando transportaba en el coche de su esposa tres paquetes que a simple vista parecían de cocaína, pero que resultaron ser de escayola con apenas medio gramo de esta droga cada uno; asimismo, reconoció que los llevaba con la intención de estafar. “Si cuela, cuela”, apuntó el acusado, quien, sin embargo, negó dedicarse habitualmente al tráfico de drogas, sino que probó a intentar vender los tres kilos de “cocaína” a través de un contacto.
También reconoció que le fueron encontrados 24 gramos de cocaína en el bolsillo derecho de su pantalón y un gramo de marihuana en el bolsillo izquierdo; sustancias que según S.J. era para consumo propio, reconociendo ser consumidor habitual de cocaína. “Todos los días consumía todo lo que tenía”; no obstante reiteró que la droga encontrada en su domicilio durante el registro policial era para su consumo y no para la venta. Un registro, en que el acusado se prestó voluntariamente y en el que, según los agentes que ayer declararon como testigos, también se habían encontrado varios útiles para la preparación de droga, además de anotaciones de nombres y cantidades.
Una vez escuchada la prueba testifical, los letrados de las partes procedieron a exponer sus conclusiones. La Fiscal incluyó en su informe final el valor de mercado de la droga intervenida, 2.835,96 euros, elevando por tanto la multa solicitada a 8.400 euros, y reconoció la falta intentada de estafa y el delito contra la salud pública, considerando que, tanto la sustancia que S.J. llevaba en su pantalón, como la encontrada en su casa estaba destinada a la venta. “La cantidad encontrada es cercana a los 3.000 euros y eso no es habitual cuando solo se trata de consumo”.
Por su parte, el abogado de la defensa pidió la libre absolución de su cliente haciendo especial hincapié en la adicción de S.J., apoyándose en el informe presentado ayer mismo y en el que se reconoce que el acusado sufre trastorno por abuso de cocaína y opiáceas, y separó traficar de lo que es posesión de drogas. “Si fuera un traficante sería el más tonto del mundo, pues autorizó voluntariamente el registro de su domicilio”, apuntó.
El letrado sostuvo que de toda la prueba practicada “no se desprende que el acusado sea culpable”, rechazando por tanto la acusación de estafa, pues “la droga de los paquetes no iba a ser vendida para ser consumida, sino que iba a ser vendida a un tercero para que fuera estafado”, concluyó el letrado defensor.