Hoy, al igual que cada 3 de febrero, el municipio de Albalate de Zorita se vistió de fiesta para celebrar la festividad de su patrón, San Blas. Decenas de personas han vuelto a acompañar al santo por las calles del pueblo. El colorido de las botargas el son de los tambores y el repicar de los castañuelones marca esta procesión declarada de Interés Turístico Provincial.
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A las 13.40 horas salía de la iglesia la imagen del santo patrón al que, a pesar del intenso frío, esperaban cientos de personas. Desde primera hora de la mañana se respiraba aire de fiesta y el ruido ensordecedor de los cohetes señalaban la llegada del día grande, mientras la banda de música entonaba los primeros compases.
A pesar de ser un día laborable, como cada año, la afluencia de público a la misa fue bastante numerosa. En esta edición la han oficiado hasta seis sacerdotes, y ha contado con la presencia del Arcipreste de Mondéjar, Antonio Mayor Bermejo.
Tras una larga homilía dedicada exclusivamente a la vida y milagros del Santo Patrón de la villa, y una vez terminada la eucaristía, en las puertas de la iglesia aguardaban impacientes las botargas a que la imagen de San Blas volviera a recorrer un año más sus calles.
Aunque el recorrido de la procesión no es muy extenso, la duración de la misma se prolonga en el tiempo, pues avanza o retrocede, se para o cambia de sentido para dirigirse a algún lugar especifico. Para que estas modificaciones en el recorrido se hagan efectivas, se abona dinero a la Hermandad de Mayordomos de San Blas.
Un año mas se ha vuelto a superar el número de botargas que bailaron incansables sin parar. Sin duda, el aire y el frío provocaron que en el día de hoy sus danzas hayan sido más rápidas e incesantes. Para cumplir con la tradición, no faltaron los piropos al santo y, también para seguir con esa costumbre, tampoco los insultos como ¡puterete!, ¡borrachín!, etc.
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Tras terminar la procesión se procedió a la rifa de los palos de la carroza al mejor postor. La puja, como siempre, alcanzó altas cantidades de dinero, pues para los albalateños es un orgullo cruzar el umbral del pórtico de la iglesia con San Blas.
La procesión finalizó, después de cumplir con las tradiciones, a las 16.45 de la tarde.