Una frialdad, la del ex presidente castellano-manchego, José María Barreda, que no pasó desapercibida para muchos de los presentes en el Congreso Federal que celebra el PSOE este fin de semana y que quedó en evidencia cuando el presidente Rodríguez Zapatero se refería al que fue un día su contricante y hoy un leal amigo, José Bono.
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En un discurso de más de una hora de duración, el expresidente del Gobierno citó ayer a uno de sus compañeros, a José Bono, con quien disputó el liderazgo del PSOE en el año 2000 y con quien, a raíz de esa contienda, fraguó "una lealtad, un afecto y una amistad" que aún perdura. Una relación, de la que se honra, dijo, y que a su juicio, simboliza lo que significa el PSOE, un partido que sabe que "lo más importante es que al día siguiente todos estén detrás de quien tenga el liderazgo”.
En aquel 35 Congreso del PSOE sólo les separó una diferencia de nueve votos, pero ambos supieron olvidar diferencias y aquella campaña -“que Bono no cruce el Tajo”- que impidió que el líder castellano-manchego llegara a la Secretaría General. Pues bien, sus palabras arrancaron los aplausos de los congresistas excepto los del ex presidente y paisano, José Mª Barreda, que mostró una total frialdad, según pudo verse. Una frialdad que no pasó desapercibida para muchos de los presentes.