Sábado, 4 febrero 2012
Congreso federal del PSOE: espadas en alto y tensión asegurada
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Editorial
A pesar de las llamadas a la unidad lanzadas por el secretario general saliente, con frases hechas sobre el futuro, y recuerdos para quienes supieron cerrar filas tras su victoria hace ocho años, ni Chacón ni Rubalcaba han podido ofrecer una imagen de serenidad.
Con dos candidaturas disputándose la mayoría, y denuncias cruzadas entre sus portavoces, la imagen de división planeó sobre el discurso que ponía fin a la era Zapatero. Ni siquiera barreda pudo evitar marcar distancias con Bono, en un momento vital del discurso. El congreso aplaudía el modo en que Bono supo cerrar filas en poco tiempo con quien le había arrebatado la secretaría general contra todo pronóstico. Era una llamada a lo que el candidato perdedor de la jornada de hoy tendrá que hacer: aceptar la derrota y levantar el brazo del ganador. El problema es que dado que ambos se comprometieron a convocar primarias, ya demás abiertas, para la elección del candidato a la Presidencia del Gobierno, posiblemente les falte tiempo para refugiarse en sus cuarteles de invierno y comenzar a elaborar la estrategia electoral para ganar el premio gordo: la candidatura a la Presidencia del Gobierno.
Es difícil, y más a distancia, ofrecer un pronóstico sobre quién va a ganar este Congreso Federal. Los optimistas responden que en cualquier caso, ha de ganar el PSOE. Pero a diferencia de la última batalla similar, la que dio Zapatero a Bono, en este caso hay cuentas pendientes, trayectoria pública de primer nivel en ambos, y popularidad suficiente como para repetir el juego limpio de entonces.
Con el tiempo se conocieron las maniobras, el grito de que “Bono no cruce el Tajo”, y los cambios de bando a última hora. Pero Bono supo trabajar para la victoria electoral de su partido, y no dudó en asumir un ministerio difícil, el de Defensa, consciente de que habría de cumplir laorden de retirada de Irak de nuestras tropas allí destacadas.
Las espadas están en alto al inicio de esta jornada. Y la tensión también está asegurada. En el mejor de los casos, asistiremos a un espectáculo político cargado de democracia.
Y aunque algunas actividades ya han sido denunciadas, obtener el voto de los delegados es misión de los candidatos y de su equipo.