La Diócesis está pidiendo a los responsables de los recintos religiosos en pequeños pueblos que se encarguen de “adoptar medidas preventivas” y "extremar" la vigilancia. Un escrito al que ha tenido acceso este diario exige mayor control de los accesos, instalar alarmas y otras medidas preventivas. Esta inquietud se manifiesta justo cuando se ha producido un robo en la iglesia de Carrascosa de Tajo.
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El Obispado ha exigido “extremar las medidas preventivas” para evitar los robos del patrimonio en las parroquias de la provincia, especialmente en los pueblos más pequeños y, por tanto, más vulnerables a este tipo de sucesos. Coincidiendo con el último episodio, la sustracción a plena luz del día de una vieja campana en el pueblo cifontino de Carrascosa de Tajo, los responsables del área de Patrimonio del Obispado de Sigüenza-Guadalajara han dado un toque de atención para combatir este tipo de delitos.
“Todos, especialmente los responsables de los edificios religiosos, tenemos que extremar las medidas preventivas que sirvan para disuadir en su empeño a los ladrones”, explica un comunicado que anima a emprender este tipo de acciones, entre ellas instalar alarmas –pero no “falsas alarmas” u otras que no tengan “fuente de energía autónoma”– o controlar los accesos a los recintos religiosos, donde a menudo hay valiosas piezas de valor artístico. “No hay que descuidar la vigilancia y el control sobre los objetos e imágenes de especial valor expuestos al culto y piedad si no es posible reservarlos con mayor seguridad fuera de los momentos de culto”, explica el texto de recomendaciones, titulado ‘Medidas preventivas que eviten los robos’.
“La seguridad del patrimonio de la Iglesia implica adoptar medidas preventivas” como “tener muy controlados los accesos a los edificios, procurando una buena iluminación exterior”, pero también “cuidarse la instalación de puertas y ventanas reforzadas mediante blindaje, cerraduras de seguridad y colocación de rejas”. Según estas recomendaciones, “es muy importante evitar los huecos al exterior si no han de servir para iluminación o ventilación” y “es preciso atender el acceso y la permanencia de personas extrañas” en los recintos y “tener siempre controladas las llaves”.
Qué hacer en caso de roboSólo en caso de que el robo se produzca o se hayan registrado daños en bienes que integran el patrimonio artístico, histórico y documental, el Obispado indica que “es obligado efectuar la correspondiente denuncia, en primer lugar y en el plazo de tiempo más corto posible, en la Comisaría de Policía o Guardia Civil”, remitiendo además una copia a la Diócesis: “es preciso presentar una fotografía del objeto robado o dañado perteneciente al inventario fotográfico que, como está determinado, deben poseer todas las parroquias”.
El robo de la campana fundida en 1956 gracias a un donativo del pueblo de Carrascosa de Tajo se produjo el 25 de enero a las dos de la tarde. La campana estaba en el patio, donde había sido expuesta después de ser apeada del campanario en 2005 por su estado de deterioro. Los ladrones cargaron este elemento en una furgoneta, sin haber sido identificados aún.
Muchos objetos de cierto valor artístico en iglesias de pequeños pueblos se trasladan al Museo Diocesano de Sigüenza, con el argumento de que allí están mejor custodiados y, de paso, pueden ser admirados por los visitantes de este centro de arte religioso.
Otra oleada de robos, ahora en NavalpotroTras las oleadas de robos en algunos pueblos de Atienza hace dos meses, así como en otros puntos de la Alcarria recientemente, Navalpotro fue objeto también hace una semana de un robo en siete casas, más un inentento en otra más, de noche, todos ellos denunciados correspondientemente. Los ladrones se llevaron en una casa una televisión de plasma; en otra algunas botellas de licor; y en una vivienda más un microondas, entre otros objetos.
Los vecinos afectados ya han cambiado o arreglado las puertas que fueron forzadas, incluso una blindada, que fue desguazada a base de mazazos.
En todos los casos se daba la circunstancia de que eran casas que no estaban ocupadas en ese momento, con vecinos que tienen su primera vivienda en Madrid, Valencia o Vallecas. Pese a todo, los ladrones no encuentran objetos de gran valor en estas segundas viviendas, de ahí el botín de algunas.
Según algunos testigos, la entrada en las casas fue indiscriminada, en la misma zona pero sin un criterio aparente que explique “por qué en algunas sí y en otras no”. Según relatan los vecinos, los ladrones no fueron vistos porque actuaron de nonche y un jueves, evitando el fin de semana. “Al día siguiente se dieron cuenta de que había una puerta abierta y ya comprobaron que habían robado o lo habían intentado”.
En este pueblo perteneciente a Torremocha del Campo, próximo al pantano de La Tajera, hay doce personas viviendo a diario, aunque los fines de semana se desplazan casi otras tantas más que suelen vivir en Guadalajara y Madrid.
Recordar también que en la Sierra Norte hubo una oleada de robos hace un mes de material de garajes y naves de Rebollosa, Negredo, Cardeñosa y Angón. Mientras, en apenas un mes hubo también una oleada de quince robos en Pastrana, Henche y Mondéjar.