"El recuerdo de Bonifacio queda perenne para siempre en Cuenca, no sólo con sus pinturas en el Museo de Arte Abstracto, en la Fundación Antonio Pérez, en parte de las vidrieras de la Catedral y en muchas viviendas de la ciudad que orlan sus paredes con obras del artista vasco que se afincó en Cuenca durante 27 años, sino sobre todo porque parte de sus cenizas van a ser depositadas en el nuevo columbario de San Isidro”.
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Con estas palabras comenzó nuestro compañero José Vicente Ávila el sencillo y emotivo acto celebrado en la fría mañana del sábado 4 de febrero, en la ermita de San Isidro Labrador (Vulgo de Arriba).
Un acto al que asistieron las hijas de Bonifacio Alfonso Gómez Fernández, fallecido el pasado 16 de diciembre, junto a sus esposos Javi y Tono, familiares y numerosos amigos, así como la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Cuenca, Consuelo García. Entre amigos y conocidos, como Antonio Pérez, Pepe López, Arturo Ballesteros, Arturo Forriol, Ramón Osma, Antonio y Paco Cortinas, Antonio Garrote, Miguel Ángel Moset, Adrián Navarro, el pintor Llamazares, Santiago Catalá, Ángel Muñoz, Blaki, Jesús Calvo, Carlos Iserte y otros amigos que sería prolijo enumerar, se encontraba Florián Belinchón, secretario de la Hermandad, portando el cetro.
En la presentación del acto, José Vicente Ávila recordó que Bonifacio Alfonso Gómez era hermano numerario de la Hermandad de San Isidro desde el 18 de mayo de 1980, fecha en la que fue admitido junto a otros 17 hermanos, a propuesta de la camarera y pintora naif, Antonia Soria, y siendo Fernando Zóbel hermano mayor de la Hermandad. Cuatro años después sería admitido Antonio Saura, junto a José VIcente Ávila.
Recital de José Ángel GarcíaDespués intervino José Ángel García, presidente de la Real Academia Conquense de las Artes y las Letras, quien recitó una serie de poemas de un glosario de Santiago Catalá, entre ellas una dedicada a Saura. Cerró José Ángel García su poética declamación con un “Breve solo de bateria para Bonifacio Alfonso”, escrito para la ocasión. Después hablo Bonifacio Alfonso Bustamante, ahijado de Bonifacio, y uno de los ocho hijos de Aquilino, amigo del pintor, quien contó algunas anécdotas y dijo que Bonifacio tenía la pintura en sus genes. A la guitarra, Bustamante entonó con emoción contenida “Pescador de hombres” (en la arena he dejado mi barca...). He dejado mis lienzos, quiso decir Bonifacio Alfonso.
Finalizado el acto, José Vicente Ávila entregó a las hijas de Bonifacio, Cristina e Ivon, una libretilla del pintor (algunos apuntes publicados en EL DÍA), y a continuación los asistentes accedieron al cementerio donde en el nuevo columbario fueron depositadas las cenizas, cerca del nicho de Antonio Saura y no muy lejos de la tumba de Fernando Zóbel. El viento frío se dejaba notar en la Hoz.