Después de una gran segunda mitad, los alcarreños superaron sin problemas al cuadro vigués. Una victoria que aleja a los de Bolea a cinco puntos del descenso y que sirve de refuerzo moral de cara al partido de la próxima jornada en Cuenca
—Quabit BM Balonmano— Jorge Gómez (39%), Parra (1), Rudovic (5), De la Salud (1), Epeldegui (4), Valles (2), Fontenla (7) -equipo titular-, Blazevic (1), Garralda (-), Castella (2), De la Rubia (2), Edu Reig (3) y Jorge Oliva (33%).
—Academia Octavio— Xavi Díaz (33%), Cacheda (2), Raúl Nantes (4), Cerqueira (1), Frade (-), Polakovic (3), Moledo (1) -equipo titular-, Fernández (6), Macías (-), Dasilva (1), González (2) y Barbón (3).
Árbitros: José Miguel García Fernández y Javier Pastor Gamón.
Tarjetas amarillas: A Fontenla, Parra y Epeldegui, por los locales, y a Polakovic y Frade, por los visitantes. Excluyeron a Rudovic y Epeldegui, por el Quabit BM, y a Cerqueira, Dasilva, Frade y Polakovic por el Academia Octavio.
Parciales: 2-1, 3-3, 5-6, 6-7, 7-8, 11-11 (descanso), 15-15, 17-16, 19-17, 21-19, 24-20 y 28-23.
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 16 de Liga Asobal disputado en el Palacio Multiusos ante 600 personas aproximadamente.
Victoria importante y solvente del Quabit BM Guadalajara ante el Academia Octavia. Los de Fernando Bolea demostraron su superioridad en una gran segunda parte ante el equipo revelación de esta temporada. Revancha y tres puntos más que mantienen las expectativas que los alcarreños generaron en el final de la primera vuelta. Los gallegos echaron en falta a Polakovic, desaparecido durante gran parte del choque, y no supieron encajar que los locales se pusieran por delante en la segunda mitad.
El Quabit comenzó enchufado bajo la dirección de De la Salud. Fontenla y Blazevic daban ventaja a los locales en los primeros compases de un partido que se presumía fácil. Tras el 2-0 inicial, los de Bolea perdieron la iniciativa del juego y fueron a remolque durante toda la primera mitad. Con Cacheda como director de orquesta, el Academia Octavio estaba haciendo daño a la defensa alcarreña, aunque no lo suficiente como para alarmar a la parroquia local. Superioridad numérica incluida, el Quabit era incapaz de ponerse por delante en el luminoso e, incluso, el propio parcial de la exclusión de Cerqueira lo ganaron los gallegos (1-2). Los visitantes estaban evitando los rápidos contragolpes locales finalizando casi todas sus jugadas.
Desde el banquillo alcarreño se intentaba impedir que los visitantes se marcharan en el luminoso. La fórmula, avanzado sobre Dasilva, que durante varios minutos fue una opción segura desde los nueve metros para el Octavio. Dos abajo al filo del descanso (9-11), los de Bolea reaccionaron. Jorge Gómez, bajo palos, sirvió de acicate del ataque alcarreño, Epeldegui desde el pivote y Castella sobre la bocina hicieron el resto. 11-11, el partido volvía al punto del partida con la salvedad de que solo quedaba una parte y de que los ánimos en el Multiusos se caldeaban al son de la charanga.
El guión cambió en la segunda mitad. El primero en golpear era el Octavio con Cerqueira y Raúl Nantes, pero era el Quabit el que mandaba. Esta vez sí, los alcarreños aprovechaban la exclusión de Polakovic y se ponían por delante en el marcador (17-16), media hora después de su primera ventaja. Los de Bolea habían subido la intensidad defensiva impidiendo la circulación ofensiva rival y favoreciendo los contragolpes. Todo ello cimentado en un Jorge Oliva exultante en la portería. El sevillano había salido tras de descanso para mejorar la eficacia de las contras.
Aun así, los locales no conseguían abrir una distancia suficientemente amplia. La madera y Xavi Díaz lo impedían. Así las cosas y tras un parcial de 0-3, Barbón empataba el choque a 19. Tiempo muerto solicitado por Bolea y tirón de orejas. Fue entonces cuando el capitán asumió los sus galones y volvió a poner las cosas en su sitio. Epeldegui hacía dos de los cuatro goles que subían el 23-19 al electrónico y machacaban las ilusiones de los de Enrique Domínguez.
Los gallegos no habían sabido subir ese punto de intensidad que había imprimido el Quabit en la segunda mitad. Ni siquiera una superioridad numérica a su favor impedía la sangría que los de Bolea estaban haciendo en la defensa del Octavio. De la Rubia asumió la responsabilidad en las ofensivas locales, mientras intentaba ralentizar el ritmo del duelo. Dos goles suyos sentenciaron el choque a falta de cinco minutos para el final. Con los deberes hechos, los últimos compases fueron para el disfrutar. El 28-23 y la consiguiente victoria era merecida. Con estos dos puntos, los alcarreños acumulan un colchón de cinco puntos sobre el descenso.