Jueves, 9 febrero 2012
Editorial
El presidente del Gobierno no ahorra malas noticias al Parlamento
Marcar como favorita
Enviar por email
Editorial
| El Día
18:42
|
EL Presidente del Gobierno, en su primer cara a cara con el líder de la oposición, no ha ahorrado malas noticias al Parlamento, sino todo lo contrario. Rajoy les ha dicho a los parlamentarios, y a través de ellos a toda la Nación, que “en el empleo la situación es crítica, no puede ser más grave”, y que no hemos tocado fondo: “en 2012 el paro empeorará”.
La tesis gubernamental es que las medidas se han adoptado con celeridad -mañana se espera que el Consejo de Ministros dé a conocer su propuesta de reforma de mercado laboral-, pero que la cosecha de esta siembra no será inmediata: “tenemos que contar con el tiempo, no, como ya se ha visto, a la hora de actuar, pero sí, irremediablemente, a la hora de cosechar los resultados”.
En definitiva, el Presidente del Gobierno ofrece una táctica diametralmente opuesta a la de su antecesor. Si Zapatero trataba de infundir ánimo y confianza, apostando por las buenas perspectivas en lugar de por los peores presagios, Rajoy llama a la ciudadanía a prepararse para el peor escenario probable.
De esta forma, alarga a mediada la legislatura el examen real de su acción de Gobierno, protegiéndola de una demanda de resultados a corto plazo, y si se frena la caída el empleo, o se inicia la recuperación antes de 2013, se demostrará un éxito mayor de lo esperado.
El problema, sin embargo, es que se asume un riesgo doble. El primero, seguir permitiendo una comparación con los discursos de antes de noviembre, y con las promesas electorales.
Si la subida de impuestos ya permite a la oposición hablar de mentiras del PP, no lograr una mejora inmediata podría poner a Rajoy a los pies delos caballos a mediados de 2013, si no antes.
El segundo riesgo es el de fomentar con sus palabras un retraimiento del consumo más allá de lo justificable, o de lo económicamente razonable. Si la economía también se explica en clave anímica. hay que ponderar los mensajes negativos desde la administración.
De momento, por desgracia, nuestra economía depende en estos momentos casi tanto de las reformas que hagamos como de la crisis griega, cuya amenaza de suspensión de pagos puede arrastrarnos a un empeoramiento generalizado de la liquidez en Europa y de la fortaleza del euro.