Martes, 14 febrero 2012
Editorial
Reformas en curso: el peligro de mirarse en el espejo griego
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Editorial
| El Día
Lunes, 13 febrero 2012 22:50
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DESDE hay ya muchos meses, España vive muy pendiente de la crisis griega. La falta de decisión en algunos momentos, la falsedad constante en las cuentas públicas, y la conciencia, ahora muy clara, de que el país heleno jamás debió ser admitido en la zona euros, termina de traducirse en un draconiano acuerdo para el nuevo rescate y en fuertes disturbios en Atenas, que algunos venden en España con el marchamo de rebelión, no sin argumentos.
Desde el inicio de la crisis, se ha venido repitiendo hasta la saciedad que España no es Grecia, y que la situación no es equiparable. Sin embargo, el movimiento que alimenta la indignación, trata de buscar los principios que unifican el origen de la crisis, las consecuencias de la misma, y los medios mediante los cuales, se presume una política interesada para la resolución de la crisis a beneficio de unos pocos, posiblemente los mismos que la indujeron.
Mirarse en el espejo griego, en estos momentos, supone un gran riesgo. España no está siendo rescatada por la Unión Europea, pero es consciente de que se necesita el apoyo financiero europeo para evitar el colapso.
El diagnóstico de la crisis griega es único, porque las muchas coincidencias no presuponen comportamientos similares. Una cosa es que el Gobierno anterior fallara estrepitosamente en el diagnóstico, e incluso en algunas de las medidas, o que sus previsiones siempre apostaran por el dato más amable. pero España ha demostrado que es un país serio a la hora de informar a las autoridades monetarias acerca de su situación, como ahora demuestra seriedad en al ejecución de unos compromisos adquiridos con Europa, firmados por Rodríguez zapatero en contacto ya con Mariano Rajoy.
Ahora se espera que las reuniones técnicas del Ejecutivo y los agentes sociales permita limar algunas de las cuestiones que más chirrían en los oídos de los trabajadores. No se descarta la huelga general, algo que en Moncloa se da como una posibilidad real.
Pero quienes pretendan que el ejemplo griego es de aplicación en nuestro país estarían jugando con fuego, y nunca mejor dicho. España no es Grecia, y con cinco millones docientos mil desempleados, lo necesario es iniciar un camino nuevo en el menor tiempo posible.