Domingo, 19 febrero 2012
—Aquel cine inolvidable (LIII)—

Ingrid Bergman

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Blogs | Valeriano Belmonte 22:36 | 0 Comentarios

Como dice la copla de Manolo Escobar : "Con la cara lavada y recién "planchá", niña de mis amores que guapa estás"... Así aparecía la mítica Ingrid Bergman en la pantalla, con la carita limpísima y natural, sin sofisticación ni maquillaje, ni cejas depiladas a lo Marlene Dietrich, ni pestañas alargadas

Como dice la copla de Manolo Escobar : "Con la cara lavada y recién "planchá", niña de mis amores que guapa estás"... Así aparecía la mítica Ingrid Bergman en la pantalla, con la carita limpísima y natural, sin sofisticación ni maquillaje, ni cejas depiladas a lo Marlene Dietrich, ni pestañas alargadas, ni labios prolongados a lo Joan Crawford... Y así la vi yo a los siete añitos en  el "gallinero" de uno de nuestros cines albaceteños, cuando Ingrid encarnaba a Juana de Arco, Doncella de Orleans y de Lorena, Virgen de Domremy y heroína de Francia en una de las fases más cruentas de la llamada "Guerra de los Cien Años"... y en los carteles figuraban su nombre y apellido a gran tamaño...

Ingrid Bergman, la sueca número dos (la número uno era y será posiblemente a perpetuidad la "divina" Greta Garbo , retirada precisamente en las jornadas de gloria de su paisana, o protagonista de este modesto homenaje).

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Nunca pude ver en los tiempos de mi infancia el final de Juana de Arco porque mi padre iba a recogernos a mi hermano Manolín y a mí al viejo Capitol y al primitivo Teatro Circo, y lo hacía minutos antes de que la soldadesca enemiga condujera a Juana a la hoguera, al pie de la pira, junto al patíbulo...Y volvía a casa enfadado y pensando en la suerte que correría la desdichada vidente que elevaría su voz por encima del fuego hablándoles al Todopoderoso, al arcángel San Miguel y a las santas Margarita y Catalina.

Pasó un lustro y un buen día observé la cartelera de "Elena y los hombres", cinta en la cual Ingrid compartía honores estelares con el apuesto Jean Marais, el eficiente Mel Ferrer  y Juliette Greco, la musa del existencialismo. Y en la taquilla me explicó la atentísima e inolvidable Otilia que un servidor no tenía la edad reglamentaria para disfrutar con la elegante superproducción ( lo de "No tolerada" me parecía intolerante).

Paciencia, pues, y a leer en la revista "Cine Mundo" lo que se escribía de la perla nórdica, los aciertos y errores de una señora fuera de serie que se saltó a la torera los cánones establecidos por la liga de la decencia, demasiado puritana e hipócrita, y abandonó a su esposo Peter Lindstrom y a su hija Pía (creo que Ingrid se pasó, al menos con lo de una niña que la necesitaba a punto de convertirse en adolescente) y se casó con Roberto Rossellini perdidamente enamorada después de ver en un cine de barrio norteamericano "Roma, ciudad abierta " y "Paisa".

Quedó tan deslumbrada que le escribió al realizador poniéndose a su servicio para trabajar en alguna de sus brillantísimas puestas en  la escena del celuloide rancio. Naturalmente que don Roberto le contestó a vuelta de correo ofreciéndole el papel principal de "Stromboli". Y a partir de ahí nació el idilio- romance- amor -escándalo de la intérprete de "Intermezzo" que llenó ríos de tinta.

Tengo que recordar que el productor David O ¨Selznick la recibió con los brazos abiertos, le dio su pan y su sal y la dejó hacer proclamando que  "la nueva Garbo palmolive " derrochaba elegancia, inteligencia y sabiduría y se trocaba en regalo impagable en cualquier charla o tertulia...

Ingrid , la orquídea que no se marchitaba, la de la conversación deliciosa y la esmeralda sin par que conmovía en "Luz de Gas" o "Luz que agoniza" con su Oscar merecido y su enfrentamiento con el sádico y pérfido Charles Boyer ( Gregory Anton), que trataba de volverla loca mientras él buscaba las joyas de la familia en el piso superior.

La Bergman en "Casablanca", película de culto a la verita de un soberbio  Humphrey Bogart (Rick) y en "Recuerda" de Alfred Hichcok, transformada en la doctora Constance Peterson  que defendía y protegía al jovencísimo Gregory Peck (John Ballantine), un amnésico que suplantaba al nuevo director de la clínica donde Constance - Ingrid trabajaba  y creía que había matado al auténtico Dr. Edwars. Ingrid descubría al culpable y probaba la inocencia de Peck.

La carrera imparable de la Bergman fue del dominio público y atravesó las barreras de las décadas 40-50 en loor de multitud aportando su carísimo granito en  "Por quién doblan las campanas ", "El extraño caso del Dr. Jeckyll ", "La exótica", "Nosotras las mujeres, "El albergue de la sexta felicidad", “Indiscreta", "Anastasia"; que se cruzó con la versión que defendió estupendamente Lilli Palmer, "La visita del rencor", un duelo de campanillas con Anntony Quinn e Irene Papas, "El  Rolls -Royce amarillo", "Flor de cactus", etc...
Y cometió la torpeza de rechazar el papel de "Belinda", que le valió la preciada estatuilla a una Jane Wiman, exquisita sordomuda  y cotizada actriz gracias a ese papel ( Ingrid se metió de lleno en "Arco de triunfo"...que no triunfó ).No obstante Ingrid Bergman, que ocupa un puesto de oro en el séptimo arte, brilló con luz propia.

Nos dejó un mal día de 1982 -el 30 de agosto - víctima del cáncer que padecía. Sus cenizas fueron arrojadas a los senderos suecos...

Parecía que tornaba a la batalla Juana de Arco, alzando su estandarte y animando a las nuevas generaciones a luchar por  la existencia.
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