El alcalde de Cogolludo durante de la legislatura pasada, Ángel Sierra, explica que para cambiar el diseño de la rotonda en memoria de las víctimas del incendio de 2005, el regidor municipal, Jaime De Frías, tendría que haber solicitado una modificación del convenio y presentar un nuevo proyecto, por supuesto, con el visto bueno del Pleno. La cuestión del monumento se debatirá en un Pleno previsto para el próximo jueves
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“No se puede cobrar lo que no se certifica. Si no hace esa obra no la puede cobrar y tiene que hacer una modificación del proyecto, o hacer una obra alternativa que quede aprobada en un convenio, de lo contrario, Cogolludo lo pierde y quien se lo ahorra es la Junta”, explica Sierra, en relación a las declaraciones en las que De Frías afirmaba que el proyecto había supuesto un ahorro,ya que costó 2.000 euros frente a los 30.000 en los que estaba presupuestado. “Modificar un convenio siempre se puede hacer, si se está dentro de plazo, claro, pero hay que seguir el procedimiento”, sentencia.
EL DÍA se ha puesto en contacto con De Frías, que ha preferido no hacer declaraciones.
La cuestión del monumento a las once víctimas del retén de Cogolludo se debatirá en un Pleno convocado para el próximo jueves, en el que, previsiblemente, también se debatirá una moción presentada por el grupo socialista para que el equipo de Gobierno elimine la partida dedicada al sueldo del alcalde de los presupuestos municipales.
Sierra asegura en este sentido que Jaime De Frías, “desde un principio ha dicho que no iba a poner eso, simplemente porque procedía de la etapa anterior y él se oponía ”. La mayor parte de la tramitación, recuerda Sierra, se llevó a cabo siendo él alcalde del municipio. El exalcalde reconoce la demora que ha sufrido la ejecución de las obras, lo cual explica por una larga tramitación administrativa y por las modificaciones que ha sufrido el proyecto a lo largo de su historia:“La administración es así de lenta y hay que tener en cuenta que el convenio solo se firmó por el último importe, de lo demás no había compromiso de pago”, afirma.
Sierra apunta que si el monumento se ha demorado tanto, en especial en el último año, es porque el constructor adjudicatario, Carlos Ayllón, había certificado la obra ante el Gobierno regional pero no la había cobrado, al mismo tiempo que le debe 50.000 euros por la ejecución de un depósito, y sin embargo había adelantado una cantidad al escultor, Juan Cruz, que éste confirmó a EL DIA que asciende a 10.600 euros. “Como la Junta ha seguido sin pagar y el contratista sin cobrar, se ha quedado todo esto parado, lo que ha dado lugar a que se echara el tiempo encima, a que llegaran las elecciones, a que cambiáramos de alcalde, de Junta y de todo, y que se quedara todo así de parado”.
El procesoPara llegar al origen de la cuestión hay que remontarse al año 2005. Fue entonces cuando el alcalde reclamó al consejero de Ordenación del Territorio y Vivienda, Alejandro Gil, “algo en recuerdo de los fallecidos”, aprovechando su comparecencia con motivo de la firma de unos convenios de obras de interés general para los municipios.
En el año 2006, el alcalde presentó un proyecto por valor de 141.000 euros “no solamente poniendo un monumento en recuerdo de los fallecidos, sino acondicionando los accesos a esa rotonda y haciendo un paseo que uniese las dos bases de los retenes”. De este montante, la mitad iría destinado al proyecto de obra civil, y el otro 50 por ciento restante, unos 70.000 euros, al monumento.
Entre tanto, rememora Sierra, se produjo el cese del consejero y del delegado que tenían las competencias en la materia y el proyecto “se quedó en terreno de nadie”, afirma.
Transcurrido el tiempo, el nuevo delegado se puso en contacto con Ángel Sierra y según apunta, le mostró su interés en retomar el proyecto, pero teniendo en cuenta que “los tiempos eran peores” le pidió que le presentara un proyecto que no superara los 100.000 euros, por lo que “hicimos un nuevo proyecto ciñéndonos a la cantidad”. No obstante, indica, “como era muy difícil disminuir el importe en la obra civil lo hicimos todo en el monumento”.
En julio de 2010, Ángel Sierra suscribe el convenio con el entonces consejero, Julían Sánchez Pingarrón, por cerca de 100.000 euros para ejecutar el paseo y la estatua. “Llegó el verano, empezamos a mover los hilos, adjudicamos la obra a un contratista y a ese contratista le dijimos que tenía que ponerse en contacto con el artista para concretar el tema de la escultura”.
Finalmente se dedicaría un capítulo de 30.000 euros al monumento que quedaría transformado en una estatua de bronce en forma de personaje alado tocando un réquiem por las víctimas.
La estatua se encuentra sin fundir en el estudio del artista mientras en su lugar aparece una cascada con dos rocas, en las que se pretende instalar sendas placas con los nombres de las víctimas.