Lunes, 12 marzo 2012

“Si no escuchamos, mal vamos”

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Blogs | Yolanda Picazo 0 Comentarios
Es cierto que algunos de mis artículos pueden levantar susceptibilidades y despertar sensibilidades. Si bien, lo que verdaderamente pretendo es levantar pasiones con mis palabras, crear opinión y llamar a la acción. Callarse sería conformarse con las distintas situaciones que nos envuelven.
   
Y conformarse con formas y hechos con los que no se está de acuerdo, sabiendo que se pueden mejorar, sería apatía y desidia. Pero en mi caso les puedo asegurar que no me mueve ni una cosa ni la otra.    

A diferencia de las muchas personas que hoy culpan a los políticos y a la política de todos los males de este mundo, yo soy de las que piensa que sin organización política no hay posibilidad de influir de manera rotunda y contundente en el cambio de las cosas que no nos gustan.
  
 Y aunque los partidos deberían ser meros instrumentos para canalizar las ideas y la acción de una ideología determinada, por desgracia no siempre es así. Su funcionamiento interno no siempre favorece la participación, se corta el ejercicio de algunas libertades y se desactivan los procesos de democracia interna. La excusa,  dicen los más interesados, es hacer más funcional la competición política, pero en realidad sirve para blindar la posición de los que mandan en los partidos y de los que pretenden seguir aferrándose al sillón.
  
 Por desgracia, a veces mandan quienes imponen un tipo de intercambio clientelar. Algunos dicen que en eso consiste la política pero yo no lo creo. Yo creo que la permuta de adhesión política por puestos, favores o gratificaciones particulares, tiene que desaparecer para que la confianza perdida se vuelva a recuperar entre los propios militantes y así trasladar a la calle un mensaje mas abierto y democrático.
   
Las consecuencias de utilizar los partidos en un sentido equivocado son previsibles y conocidas. En ocasiones algunos y algunas acaban por conseguir “el poder” en el partido, pero perdiendo el respeto de sus propios militantes y, por ende, la conexión con el resto del electorado. Pues acaba por darse una selección negativa en la que cuenta como mérito la lealtad incondicional a personas, por encima de los ideales de la verdadera democracia interna que nos deberían mover para obtener los mejores resultados finales. Y no me refiero a los resultados internos, si no mas bien a los externos, a los que no permitan conectar de nuevo con la calle y recuperar la confianza que los votantes no han retirado en las últimas elecciones.
  
 Actuando de este modo, quienes tienen que exigir cuentas son llamados previamente por quienes tienen que darlas. Poco a poco se hace una bola en la que una militancia interesada suple a la desinteresada,que va abandonando desilusionada. Se desprecia la presencia de personas que han sido relevantes por su experiencia y se anulan las voces de los más jóvenes que entran con fuerza e inteligencia, castrándose así recursos humanos con los que se podrían contar para dar la cara.
  
 Finalmente, la interacción generacional queda truncada, terminando por sustituirse la afluencia de ideas y el discurso intergeneracional por cuatro discurso preparados de antemano, con sus respectivos aplausos y las consiguientes palmaditas en la espalda.
   
Los que deseamos un nuevo socialismo en la provincia de Cuenca queremos, en primer lugar, utilizar el partido para unirnos, para
canalizar ideas y coordinar actuaciones. Ahora mas que nunca necesitamos fortalecernos para poder ser útiles aportando soluciones.
  
 En cada territorio, en cada municipio, en cada casa, cada conquense deben tenernos como referentes, como canal. Hay muchas personas que lo están pasado mal, mientras que las políticas del Partido Popular les están creando más paro y mas desesperación ante un futuro teñido de retrocesos en educación, sanidad y servicios sociales.
  
 Por lo que espero que, aunque las aguas puedan parecer estar revueltas, se consiga que haya paz y después gloria. Que se abra la posibilidad de que todos y todas participemos de cara al futuro, en ese nuevo modelo de socialismo en la provincia de Cuenca. Y que a la hora de elegir se pongan por bandera los valores básicos y fundamentales que nos permitan dar el protagonismo que se merece a la militancia a través de la participación activa, dejando a un lado el intercambio de favores.
   
Todo lo que se construya sobre los falsos cimientos de una lealtad mal entendida, con el tiempo no podrá sostenerse por mucho que algunos se empeñen. Los y las conquenses nos reclaman otra manera de hacer y si no escuchamos, mal vamos.

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