El verano ha querido anticipar su llegada en este fin de semana de mayo entre las festividades de Fátima y de San Isidro, que en Cuenca tienen predicamento en Tiradores Altos, la primera, y la segunda en las ermitas del camino de San Isidro Labrador (vulgo de Arriba), por la ruta pintoresca de las Hoces, y en la de San Antonio El Largo (Vulgo de Abajo) por los caminos de la Mancha, pasado el más que cincuentenario barrio de “Las Quinientas. Calor de agosto que en estos días de mayo, sin apenas haber disfrutado de la plácida primavera, hace que la ciudad moderna se quede semivacía en la jornada dominical, con la Carretería peatonal más sola que la una, animada en la tarde sabatina por la protesta de los cada día más indignados, en el aniversario del 15-M. Las gentes domingueras buscan las sombras de las cercanas pinadas, con sus olores aún de primavera.
Calor de sofoco y de camisas de manga corta, aunque ya es sabido que lo que dice el refranero de no dejar de lado el sayo hasta el 40 de mayo. Pero en estos domingos de calores veraniegos la ciudad ofrece dos caras, quedando semivacía la parte moderna y centrando mucha actividad en el Casco Antiguo, cita de encuentros y concentraciones y de las obligadas visitas de los turistas, que vuelven a tener abierto los fines de semana el túnel de Alfonso VIII, lugar fresquito por cierto, para contemplar esa Cuenca oculta de tantas historias contadas y no siempre conocidas.
Muchas historias se cuentan en el día a día de celebraciones, reuniones e incluso encuentros improvisados que se suelen dar. Este domingo 13 de mayo, de tantas connotaciones del milagro de Fátima (los niños de aquellas generaciones aprendimos a cantar, tras las apariciones, la letrilla de “el 13 de mayo la Virgen María bajó de los cielos a Cova de Iría..”, con el avemaría repetido con tanto acento mariano y no para deshacer el diptongo “ía”), el barrio de Tiradores Altos se ha vestido de fiesta, aunque realmente de lo que se quiere vestirla empinada barriada es de mejores accesos, aparcamientos y todas esas necesidades que llevan implícita una mejor calidad de vida.
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Este domingo de mayo también hemos tenido solidaridad motera entre Cuenca y Albacete. Un centenar de motoristas del Club Motor Albacete han convivido con otro centenar de Amigos Moteros de Cuenca, que han recorrido la ciudad, con sus motos sorteando curvas y cuestas, con paradas en el Castillo y la Plaza Mayor, para confraternizar con una comida en San Miguel, la antigua iglesia de propiedad municipal, que lo mismo acoge un concierto de música sacra o un pregón nazareno, que un baile de carnaval, un evento taurino, un programa de televisión o una comida popular. Al menos el edificio tan emblemático como pintoresco, se ha convertido un centro versátil para todo tipo de celebraciones.
Y entre tanto, un lugar ideal para ello, como el Bosque de Acero del premiado Moneo, que pudiera quedar revalorizado con ese Premio Príncipe de Asturias para el famoso arquitecto, aquí lo tenemos a menos del 10 por ciento de su uso, cuando podría servir para tantos eventos y encuentros, pero ya es sabido que es un “bosque” sin temperatura ambiental”, pues en invierno hace frío y mucho calor en verano. Como bien dijo alguien el día que fue inaugurado con una exposición de esculturas, “esto es una alhaja con dientes “.
Y en verdad, a ver quién le mete el diente a este Bosque de Acero que debiera ser la solución definitiva al recinto ferial y a tantos eventos que se puedan desarrollar en Cuenca, en una zona de amplio aparcamiento. No son tiempos para la lírica, pero recintos como el Bosque de Acero infrautilizado y otras zonas de la ciudad en “lista de espera de obra”, nos llevan a pensar en los milagros para conocer un bonito final y bueno es implorarlo un 13 de mayo. Por si acaso. Al menos la lotería suele tocar en Cuenca, como ocurrió el 28 de enero y el reciente 12 de mayo.