La Guardia Civil se personaba ayer en el edificio de los Servicios Sociales de Villamiel (Toledo) para desalojar del "Salón de la Tercera Edad" que ocupaba hasta ese momento la Asociación de Jubilados y Pensionistas Nuestra Señora de la Redonda. Una polémica que se iniciaba haca algo más de año y medio y que ha tenido un triste y lamentable final para el grupo de mayores que ayer reclamaba justicia a las puertas del centro-
![[Img #69913]](upload/img/periodico/img_69913.jpg)
De poco ha servido la denuncia que realizaban a finales de noviembre de 2011 los jubilados de la Asociación Nuestra Señora de la Redonda, de Villamiel (Toledo), cuando un socio se desvanecía en la sede que ocupaba el colectivo en el edificio de los Servicios Municipales de la localidad y tenía que ser atendido en el interior de una ambulancia, ya que el Ayuntamiento, gobernado por Fernando Ortega (PP) había cortado la luz de sus instalaciones.
Y es que meses antes el Consistorio “invitaba” a los jubilados a abandonar la sede. Fue entonces cuando la asociación decidió moverse presentando distintas denuncias que, finalmente, tampoco han llegado a buen puerto. El juez levantaba las medidas cautelares que previamente había dictado sobre el caso y que mantenían a los jubilados en su sede, hasta el día de hoy. Una jornada “negra” para los que allí se han concentrado esta mañana intentando evitar el desalojo forzoso por parte de la Guardia Civil.
Visiblemente emocionados han denunciado a EL DIA la situación reclamando “justicia”. “Esto no pasa en ningún lugar de España ni de Europa”, apuntaba el tesorero, francisco Téllez. Añadía que “una asociación de jubilados tiene que estar apoyada por su Ayuntamiento, pero este señor -refiriéndose al alcalde-, que no lleva ni un año gobernando- se está cargando todo, quería cerrar la biblioteca y hasta la piscina”.
Téllez también lamenta que el regidor de Villamiel “no quiera reunirse con nosotros ni atender nuestras reclamaciones, dice que el es el dueño de todo y que el manda”. En los mismo términos se expresaba la presidenta de la asociación, Seve Delegado Rodríguez y otra de sus socias, Antonia Díaz Riaño, quien explicaba que “presuntamente esta sede se la van a conceder a otra asociación nueva, pero a nosotros no nos han comunicado nada”.
Los jubilados han visto también como salía todo el mobiliario y material del “Salón de la Tercera Edad”, que quedaba apilado en el hall del edificio. Si dentro de tres días “no nos lo llevamos, el alcalde dice que lo tira”, aseguraba uno de ellos.
En cualquier caso, otro de los socios fundadores señalaba que espera tener una reunión en breve con el alcalde con el fin de solicitarle un local donde poder trasladarse.
La asociación fue fundada en 1992, actualmente cuenta con 54 socios; aunque, otra treintena decidió darse de baja una vez iniciado el conflicto con el Ayuntamiento.
Aunque no llegan a comprender los motivos que ha llevado al Ayuntamiento al desalojo, subyace la idea de que el espacio será destinado a los jubilados que se dieron de baja de la asociación y que son “afines” al alcalde. Aún así, quieren descartar esta posibilidad. “Pensamos que no nos echa por razones políticas, de hecho estaba prohibido hablar de política en la sede”, apuntaba Téllez sin lograr a comprender los triste y lamentable de esta situación.