La Villa de Caudete es depositaria de una rica tradición teatral que se remonta a los años iniciales del siglo XVII y que desde entonces ha discurrido hasta nuestros días sin más interrupciones que las obligadas por guerras y otras circunstancias excepcionales, reinventándose cuando la ocasión así lo ha requerido, sin por ello perder sus principales señas de identidad, temáticas y formales.
Los inicios de ese largo camino se sitúan en el año 1617, en el que se documenta la primera referencia conservada a los Autos de la Historia de Ntra. Sra. de Gracia, que también reciben el nombre de Comedia Poética. De ella deriva, transcurrido poco más de un siglo, la obra El Lucero de Caudete, que a su vez es germen y modelo –con alguna otra pieza menor, como Los sarracenos– de los Episodios Caudetanos, que en su última versión, de 1905, se llevan a escena en la Plaza de la Iglesia cada mes de septiembre, durante las Fiestas Patronales en honor de la Virgen de Gracia.
La historia que estas piezas cuentan es la de la ocultación de las imágenes sagradas de la Virgen de Gracia y de San Blas durante la conquista de Caudete por tropas norteafricanas, a comienzos del siglo VIII, la recuperación de la Villa por tropas del rey aragonés Jaime I en 1240, y el posterior hallazgo milagroso de las imágenes ocultas. Se trata, pues, de un tipo de teatro que se encuadra en el llamado de “moros y cristianos”, aunque desde sus mismos orígenes se encuentra igualmente vinculado al drama asuncionista del Misteri de Elche.
TRADICIÓN TEATRAL
Ahora bien, lo que Caudete ha conservado ha sido no sólo el tema y el texto de una tradición teatral, sino también una forma de representar y llevar a escena ese texto que es propia de los usos establecidos en el teatro barroco, usos que son prácticamente desconocidos en el teatro actual y que, de no ser por las referencias escritas que se encuentran en manuales de la época y por ejemplos vivos como éste de Caudete, se hubieran perdido sin remedio.
Conscientes de la importancia de este legado, asociaciones festivas, culturales y políticas de Caudete han creado una Comisión que tiene como objetivo principal lograr para dicha tradición un reconocimiento oficial e institucional que asegure su preservación y permita darla a conocer, ya no sólo a las generaciones presentes y futuras de caudetanos, sino también a todos los amantes de las tradiciones y la cultura populares, a las gentes del teatro, al mundo científico y académico y, en general, al conjunto de la sociedad.
En el curso de los últimos años, esta Comisión ha trabajado intensamente, poniendo en marcha iniciativas tales como la preparación de la edición crítica de los textos de los Autos de Ntra. Sra. de Gracia y de los Episodios Caudetanos, la celebración de unas Jornadas de Teatro de Frontera que este año 2010 alcanzan su tercera edición, o la elaboración de una versión escolar del texto de los Episodios, por citar las más relevantes.
MATERIA DE ESTUDIO
Gracias a ellas, la tradición teatral caudetana es mejor conocida dentro y fuera de sus fronteras: profesores e investigadores vinculados al mundo del teatro, expertos conocedores de la literatura barroca, se han acercado a nuestras piezas, las han estudiado y han podido comprobar su valor e importancia; en las escuelas, los niños no sólo conocen el texto, sino que incluso hacen sus pinitos como embajadores (pues así se denomina a los actores que representan los Episodios); personas con relevancia social y políticos de todas las tendencias, dentro y fuera de Caudete, han hecho público su apoyo a los objetivos que se persiguen con estas iniciativas...
En fechas próximas, el M.I. Ayuntamiento de Caudete, a instancias de la Comisión, presentará ante la Consejería de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla - La Mancha una solicitud oficial para que se declare Bien de Interés Cultural Intangible los textos conservados de su tradición teatral de “moros y cristianos” –El Lucero de Caudete y los Episodios Caudetanos– y, por encima de todo, la actual forma de representar los Episodios, en tanto que testimonio vivo de la preceptiva teatral del Barroco.
En esta declaración están puestos el empeño y las ilusiones de todo un pueblo, el caudetano, que se siente heredero y responsable de ese tesoro que es su tradición teatral.
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