Emoción, nervios, miradas de sorpresa y mil y un sentimientos todos explotando al mismo tiempo en las miles de personas que ayer esperaron colas de más de doscientos metros para poder ver y fotografiarse con la Copa del Mundo. Desde las ocho de la mañana cientos de personas se encontraban en las inmediaciones del Ayuntamiento para ser los primeros en cumplir un sueño y sentirse por unos segundos como cualquiera de los héroes de Sudáfrica.
Los niños miraban con sorpresa la Copa, con la ilusión que sólo ellos son capaces de transmitir aunque algo vergonzosos de ver a tanta gente a su alrededor, flashes de cámaras y focos de televisión.
La gran mayoría de ellos insistían en que “Casillas es el mejor del mundo”, seguidos en el orden de predilección por David Villa y Fernando Torres y en un escalón por debajo, el paisano manchego, Andrés Iniesta.
Pero no sólo niños eran los que ayer se encontraban en la sala capitular del Ayuntamiento. Cientos de abuelos y padres disfrutaban junto a las generaciones futuras, incluso se podía ver alguna lágrima que quería dejarse caer desde los ojos, insistiendo poco después en que “tantos años luchando, tantos años sufriendo con nuestra selección y por fin, cuando pasamos de cuartos de final, la ganamos. Ha sido algo espectacular que no se describe con palabras”, aseguraban muchos de los presentes ayer a poco más de un metro de la Copa que nos hizo saltar a todos a la calle para defender un mismo orgullo patrio, el orgullo de la Selección Española.
Como no podía ser de otra forma, nuestro país ha vuelto a demostrar que es cosmopolita. Ayer, en el Ayuntamiento se encontraban cientos de personas de otras nacionalidades y latitudes atabiados con la elástica de la “Roja”. Emocionaba ver a brasileños presumiendo de que ellos son, por historia, el equipo que más trofeos de esta índole ha ganado, para asegurar poco después que “cuando nos eliminaron del Mundial, todo mi país quiso que fuera España la que se quedara con la Copa”, unas palabras repetidas por una mujer de Argentina, la primera en poder fotografiarse con el trofeo después de tres horas de espera, quien insistía en que “me siento española y estoy feliz de este país haya ganado el mundial”. Otra persona de México incidió en que “para mi fue algo muy especial. Seguí el mundial y salté junto al resto de España cuando Iniesta marcó el gol que supuso la consecución del título” y así, cientos de anécdotas que ayer hicieron un poco más alargada la sombra de este hecho histórico que ayer se vivió en Toledo, la Copa del Mundo en nuestra ciudad.
Y como no podía ser de otra forma, frases como “yo me la imaginaba más grande”, otros que “por la tele parece otra cosa”, “lo pequeña que es y lo que ha costado que llegue a nuestro país” o, sencillamente, personas que quisieron emular a Iker Casillas con su particular Sara Carbonero al lado, demostrando que, por unos minutos, miles de personas fueron absolutamente felices por estar cerca de la Copa del Mundo. Como curiosidad , y a tenor de la gran cantidad de gente que aún quería ver la Copa, el alcalde negoció a última hora de ayer con la Federación “la posibilidad de dejarla 30 minutos más, algo que fue aceptado entre los aplausos de todos los presentes”.