El segundo Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, el teniente general Ignacio Martín Viallalaín, no dejó margen a dudas, “la academia de Infantería de Toledo seguriá siendo clave para la preparación militar tanto de los oficiales como de los suboficiales”, independientemente de que Bolonia o los nuevos planes de estudio señalen que los mandos deben obtener a partir de ahora el grado de Ingeniero en Organización Industrial o que la enseñanza se tenga que llevar a cabo en la Academia de Zaragoza, otra de las bases “importantes” del Ejército de nuestro país, unas palabras pronunciadas durante la inauguración del curso militar en Toledo.
A partir de ahora, tras la puesta en marcha de los cambios, todos los oficiales que estén realizando su formación tendrán que realizar la formación específica del quinto curso en la capital regional, además de las actividades de todas las actividades de perfeccionamiento.
Por último, la nueva normativa obliga a que los suboficiales tengan que contar con un título técnico en Formación Profesional, lo que ha motivado que “desde ahora, la formación será de tres años completos”, algo que tiene que servir para mejorar la preparación de todos los mandos del Ejército de nuestro país.
Todos estos cambios también supondrán un incremento en el número de profesores y de futuros mandos en la escala, ya que la Academia toledana pasará de contar con 170 alumnos en estos momentos a aproximadamente 550 en breve, lo cual motiva que se tenga que aumentar, necesariamente, el número de profesores de índole civil.
Durante su intervención, el segundo Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, el teniente general Ignacio Martín Viallalaín, realizó una lección magistral sobre la importancia de la organización del Ejército de Tierra, de la Armada, del Ejército del Aire y de la Unidad Militar de Emergencias y los cambios que está desarrollando actualmente; algo que enmarcó en la necesidad de adaptarse a los tiempos y a los nuestros escenarios en los que se tiene que desarrollar la misión de nuestro ejército. Precisamente por ello concede una importancia tan significativa a la constante formación de nuestros soldados y futuros dirigentes del Ejército y su Infantería.
Villalaín no ocultó la “peligrosidad” de las acciones que se desarrollan y del cambio que se está experimentando en todas las acciones, “es por ello que la formación sea tan importante por la complejidad e incertidumbre de las acciones a desarrollar”.
Durante su lección magistral, incidió en la importancia de los nuevos compromisos que ha adoptado España en el ámbito internacional, algo que convierte el papel del Ejército de Tierra en “clave” para garantizar la seguridad “no sólo de nuestro país o del lugar en el que nos encontremos, sino la plena seguridad internacional”.
Todo ello lo enmarcó en el contexto de que “actualmente las guerras son de larga duración y en países en los que hay que convivir con la población y entenderse con ellos para poder garantizar la estabilidad de la zona en la que nos encarguen que actuemos” dentro de nuestros compromisos internacionales.
El segundo Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, también dijo palabras de aliento a todos los alféreces de la Academia, recordando que son ellos el espejo en el que se miran los cadetes “a los que tenéis que instruir para formar hombres que cumpan con las misiones que se les puedan encomendar”.
Por último, el General Director de la Academia, Orozco, incidió en los cambios de reorganización interna que se experimentarán además de exhortarles para que continúen con su formación “en una mezcla de tradición y modernidad, de teoría y de práctica para sembrar en vosotros la semilla del liderazgo” y que “no tenéis derecho a desperdiciar ni un sólo momento de toda vuestra formación como personas en esta Academia”.