La alcaldesa de Argamasilla de Calatrava, Jacinta Monroy, expresó su más sincero elogio y agradecimiento a las familias de la localidad que este verano están acogiendo a cinco pequeños saharauis, dos niñas y tres niños. Lo hizo durante una recepción oficial brindada por el Ayuntamiento en la tarde del pasado jueves, 12 de julio.
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“El Ayuntamiento está por apostar por la solidaridad y la cooperación internacional, como nuestras partidas presupuestarias así lo demuestran. Pero creemos que nuestro esfuerzo es pequeño en comparación con el que hacen las familias que acogen durante dos meses a unos pequeños, haciéndose cargo de ellos, dándoles de comer, de llevarlos a las ludotecas, a la piscina; en definitiva es una gran responsabilidad, una gran entrega, una gran cooperación y eso sí que no es esa solidaridad de que damos una pequeña limosna y nuestra conciencia de alguna manera se salva, sino que es una entrega muy importante tener dos meses a alguien como uno más de tu familia y poniendo dinero y cariño”. Con estas sentidas palabras reconocía la alcaldesa el papel de las familias rabaneras.
Un papel que también era destacado por el presidente de la asociación local de Amigos del Pueblo Saharaui ‘Oasis’, Luis Manuel Alfaro, también presente en el acto y que recalcaba “la tremenda generosidad que tienen las familias, pues no son de rentas altas y algunas están incluso en situación de desempleo o a punto y es increíble que sigan trayendo a niños; eso es de un gran mérito”.
En este contexto, las administraciones públicas como el Ayuntamiento o la Diputación de Ciudad Real, que se encarga de costear los casi 600 euros del viaje de los pequeños hasta la provincia, tienen el papel de “incentivar esa solidaridad de nuestras familias”, reconocía Monroy. Este año, debido a la crisis son menos los pequeños que en conjunto han venido a España durante los dos meses en los que, fundamentalmente, se les aleja de las altísimas temperaturas del desierto y se les brinda una profunda atención médica de la que carecen en los campamentos argelinos.
Paralelamente, el Consistorio rabanero colabora para que pasen esos controles sanitarios, se les hace la recepción y “les damos material escolar y también en aquello que el presidente estima oportuno, como ropa y zapatos”, apunta la alcaldesa. También se habilitan pases en la Piscina o la participación en la Ludoteca con programas de integración. Como novedad, “el dinero que otros años permitía costear una excursión se va a reservar en este caso para sus familias de allí, porque llegan a decir que con esa pe-queña aportación podrían vivir en el desierto hasta un año debido a las grandes necesidades que llegan a tener en los campamentos de refugiados”, en palabras de Monroy Torrico.
Alfaro, por su parte, ensalzaba también a las familias de acogida que “quieren tratar lo mejor posible durante esos dos meses a estos niños y más allá del esfuerzo económico es el de estar con ellos, admitiéndolos como un hijo más”.