Sábado, 4 agosto 2012
Permanente mecánica de la confusión en torno a la situación económica
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Editorial
No es solo un mal hispano. Después de la “marcha atrás” de Draghi, vamos comprobando que la mecánica de la confusión que los españoles criticamos después de cada batería de declaraciones púbicas de nuestros ministros, parece ser la norma imperante en el seno de la Unión Europea, como si fuera más importante evitar que una posible solución tome fuerza antes que encontrar, sencillamente, una solución.
Tiene poco sentido que el presidente del BCE demuestre con sus palabras y sus actos que más que máxima autoridad monetaria europa, es un títere en manos de los que dominan la escena política europea -hoy Alemania y los países centro europeos; mañana, Francia y el área mediterránea-. Y tiene poco sentido que el presidente español dé una rueda de prensa para hacer balance de la situación y que sean más las respuestas evasivas que las respuestas positivas.
Seguimos sin saber qué va a hacer nuestro país con la posibilidad de solicitar un rescate, porque entre otras cosas, nadie sabe al parecer lo que supone para España o Italia acudir a esta fórmula.
España sigue expuesta a la especulación en los mercados, y de nada parece servir tanto acuerdo y tanto compromiso por parte de la Unión para un país que está ofreciendo ajustes brutales sin tan siquiera el paraguas de una intervención.
Parecía meridianamente claro que Europa había acordado el rescate directo a la banca, y sin embargo, no hay día que pase sin una nueva razón para entender que Europa habla con un triple lenguaje, y, sobre todo, que está más dispuesta a hablar que a actuar.
Y en esta mecánica, en la que España debería insinuar que analiza la posibilidad de abandonar la zona euro, empresas como Iberia y British Airways analizan ya esta posibilidad y establecen planes de contingencia.
No sabemos realmente si, en estas circunstancias, el rescate será bueno, malo, o regular. Pero lo que está muy claro es que la incertidumbre es el peor de los mecanismos para afrontar problemas económicos y estructurales