El futuro de la PAC (Política Agraria Común) después de 2013 -momento en el que acaban los actuales presupuestos de la Unión Europea- es uno de los temas que más preocupan a las organizaciones agrarias en estos momentos en Castilla-la Mancha debido a la importancia que estas ayuda suponen para los agricultores de la Región.
De ahí que en las últimas semanas se estén escuchando muchas voces que opinan sobre este asunto y que hablan fundamentalmente de una garantía para agricultores y ganaderos de las rentas que vienen percibiendo.
Sin fisuras
Se trata de conseguir una PAC fuerte, sin fisuras y donde todos los profesionales de la agricultura y ganadería que realmente se dedican a ello obtengan unos beneficios que cada vez están más recortados, según aseguró a Economía y Empresas el secretario general de UPA en Castilla-La Mancha, Ramón Sáez.
“La PAC debe ser fuerte y garantizar unos salarios dignos para todos aquellos que trabajan la tierra y para ello haría falta un cambio profundo”, añadió.
A su juicio, para que sea lo más beneficiosa posible en Castilla-La Mancha además los mecanismos de mercado deben jugar un papel fundamental.
Uno de los problemas, explica Sáez, tiene que ver con la llegada de cada vez más países miembros a la UE en la que “cada uno tiene sus intereses y es difícil contentar a todo el mundo”.
En el caso de Castilla-La Mancha, Sáez lo tiene claro: “Nuestro interés son los agricultores de Castilla-La Mancha y por ellos intentaremos luchar todo lo que podamos”.
Sobre la situación actual del sector, el secretario general de UPA incidía en el mismo problema de los últmos meses y que no es otro que la crisis profunda que suponen los costes de producción.
“Estamos vendiendo por debajo de costes y la situación está muy complicada para los agricultores. Es un problema que debe cambiar porque siguiendo así es muy difícil que las explotaciones puedan continuar”, manifestó el secretario regional de UPA.
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