Las asociaciones de productores de cerdo ibérico quieren que se cumpla “a rajatabla” la normativa del sector, vigente desde el año 2001 y a través de la cual se favorece la protección al productor tradicional frente a las grandes industrias.
El principal problema con el que se encuentran los productores radica en lo que ellos consideran una mala aplicación en los sistemas de control e inspección por los que se determina que un cerdo ibérico ha sido criado en la dehesa o por el contrario, ha sido sometido a una crianza intensiva. El presidente de la Asociación de Productores de Cerdo Ibérico de Extremadura, Javier Solano, señalaba a Economía y Empresas que hay notables diferencias en el sistema de crianza de estos animales y criticaba que, tanto las industrias, como las cadenas de distribución están en manos privadas cuyos inspectores son pagados directamente por el inspeccionado, con lo cual se pone en duda la eficacia de dicha inspección, matiza Solano.
Debido a esa falta de control en los últimos años han proliferado las grandes explotaciones de cerdo ibérico que nada tienen que ver con lo que define la norma de calidad como cerdo ibérico. Entre los requisitos para ser considerado como tal, tener un mínimo de crianza de diez meses de vida y un determinado peso en arrobas.
El problema radica en que hay animales totalmente intensivos que se sacrifican finalmente con menos peso y calidad, y todo ello debido- según el presidente de los productores de cerdo ibérico de Extremadura, a una falta de control en las industrias, ya que se sacrifican cerdos con categoría de cebo y sin embargo salen al mercado como si fueran de bellota.
A juicio de aquel “el pato lo pagamos todos los productores tradicionales, que somos los que hacemos calidad”.
Algo que se da primordialmente en Andalucía y Extremadura, donde las condiciones climatológicas favorecen que el cerdo sea criado en dehesa. Sin embargo, apunta que en Castilla-La Mancha hay poco cerdo ibérico, concentrándose en su mayor parte en las zonas limítrofes a Cáceres, como Talavera de la Reina. Pero la mayor parte es cerdo blanco, especialidad en la que la provincia de Toledo destaca por ser una de las principales productoras.
Apunta Solano que la mayoría de productores de ibérico que hay en Castilla-La Mancha, por su parte, son intensivistas que están incumpliendo las normas de calidad.Los productores no entienden por qué no se regulariza el control y se crea un Consejo Regulador, que tenga un funcionamiento similar al que ya tienen las Denominaciones de Origen.
En el otro lado se encuentra la organización Iberaice, cuyo presidente Julio Revilla, considera que “ha llegado el momento de hacer modificaciones en las normas de calidad, porque nació en su momento pero puede ser que actualmente no se está ajustando a la realidad”.
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