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Viernes, 16 noviembre 2012

El fraude de lo militar

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Opinión | Francisco José Sarrión Torres. Miembro del Grupo de Objeción Fiscal de Ciudad Real 0 Comentarios
Este año damos por finalizada la campaña de objeción fiscal al gasto militar con la no devolución del dinero desviado a las dos terceras partes de las personas objetoras fiscales de Ciudad Real. Ha sido reclamada como si fuese un error, pero ya habíamos manifestado públicamente y por escrito que no era así, que era un ejercicio de objeción de conciencia ante el mal uso de nuestros impuestos por parte del gobierno.
Hemos desviado 870 € a organizaciones como Ecologistas en Acción de Ciudad Real, el Proyecto 0,7 del Movimiento Rural Cristiano, la Fundación Anselmo Lorenzo o Médicos sin Fronteras, por creer que son algunas de las que realmente contribuyen a avanzar hacia un mundo en paz.
    En nuestra concepción del mundo, los derechos humanos y del planeta se deben ir construyendo desde la base, con valores de noviolencia, igualdad, justicia, verdad y respeto a la Madre Tierra; repartiendo la riqueza, disminuyendo privilegios y desigualdades, produciendo y viviendo de la forma más sencilla y ecológica posible.
    Puesto que nuestros sucesivos gobiernos, poseen unas prioridades, en gran parte, contrarias, ejercemos nuestro derecho a la objeción de conciencia para denunciarlo públicamente y hacer que nuestros impuestos se destinen a estos fines.
El mayor conflicto con los valores de paz y justicia se manifiesta en el caso del ejército y, así es percibido también por la opinión pública, pues una mayoría considera que los gastos en Defensa son excesivos (9) sobre todo cuando aumenta el paro y la pobreza en España a niveles intolerables y el Gobierno reclama austeridad e impone fuertes “ajustes” en todos los ámbitos. Para las pensiones no hay dinero, para energías renovables, no hay dinero, para mejorar la educación y la sanidad, tampoco, para la cooperación internacional, mucho menos, para los bancos, si ¿Y para el ejército y el armamento? Para esto, incluso sobrarán 40 millones de euros (M€) para indemnizar a Instalaza, la empresa que representaba el ministro de Defensa, Pedro Morenés, por tener que dejar de fabricar bombas de racimo (8).
    Algunos ejemplos de lo que perdemos con el ejército es que con el coste de un militar desplegado en Afganistan se podría pagar a 11 profesores de secundaria, o con lo que cuesta un helicóptero de ataque Tigre se podrían construir 10 centros de salud para 24.000 personas o proporcionar atención social durante un año a 30.000 personas en necesidad extrema.
    En el presupuesto de Defensa no hay recortes sino un descarado maquillaje financiero: en los últimos cuatro años se presenta un presupuesto por debajo del del año anterior, a sabiendas de que el aumento del gasto militar no es bien percibido. Si Inicialmente, el de 2012, era un 8,8% inferior al del año anterior, cuando se cierre el ejercicio  comprobaremos que no ha disminuido sino que ha sido incrementado como mínimo un 27% y, para 2013 ¡se ha presupuestado la mitad de lo que realmente se gastará!. También es poco conocida la deuda para compra de armamento, 32.000 M€, creada por créditos a interés cero con la industria de armamento; el crédito extraordinario de 1.827 M€ para compra de armamento concedido este año, o el uso indebido del Fondo de Contingencias para hacer frente a las misiones militares en el exterior (Afganistán, Líbano o aguas de Somalia) que cada año está dotada con 14,3 M€, cuando esas misiones cuestan al erario público alrededor de 850 M€  anuales (1, 6, 7).  Esta manga ancha con lo militar contrasta con la forma de tratar a la clase trabajadora. El endeudamiento del estado, principal objetivo de los recortes sociales para el gobierno, se debe realmente a las políticas fiscales regresivas que han beneficiado sistemáticamente a las rentas del capital y a las rentas superiores a costa de las rentas del trabajo, siendo nuestro estado el que menos ingresa de la UE-15 (2).
    El engaño electoral y la opción del gobierno por los banqueros y las grandes fortunas se descubre claramente con la amnistía fiscal para estos y la subida del IVA que empobrece aún más a la mayoría de la población. Existen otras maneras de aumentar la recaudación de impuestos para mantener los servicios sociales y que la crisis no la sufran los que no la han causado, pero eso no se hace (2). Con un fraude fiscal de 280.000 M€  tan sólo se ha venido recuperando un escaso 10% (3) y el actual gobierno no sólo renuncia a perseguir el fraude en profundidad sino que ha apostado por la amnistía fiscal de los mayores defraudadores a cambio de la cantidad simbólica del 10 % de lo defraudado, sólo en los tres últimos ejercicios (4). En muchos casos sólo se recaudará el 1% de lo defraudado y, seguramente, no se llegará ni a los 2.500 M€ que pensaba coger el gobierno con este método (5).
    Estos datos revelan que la opción del gobierno es favorecer a los que más riqueza tienen, aumentando la desigualdad, utilizando el militarismo y las fuerzas represivas para intervenir en su defensa, no en la de los más pobres. Vemos que el ejército no nos defiende puesto que no se relaciona con nuestras necesidades reales, sino que es otro de los mecanismos del sistema para aumentar y asegurar la riqueza en manos de la minoría capitalista.

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