
Santiago Mateo
Por fin está cercana la llegada del AVE. El sueño que lleva uniéndonos a todos los conquenses por fin se hace realidad. Pero yo, tengo una teoría que quiero compartir con todos vosotros: no es oro todo lo que reluce.
La llegada del AVE tiene a su favor, que nos acerca considerablemente tanto a Madrid como a Valencia, y aunque nosotros históricamente estemos más unidos mentalmente con Madrid, ya que a pesar de considerarnos castellano-manchegos, seguimos aún sintiendo que hay un cordón que nos une a Madrid desde antes de conformarse las comunidades autónomas, nos abre también una ventana al mar, y nos hermana un poco más con las tierras valencianas.
La llegada del AVE permitirá que los estudiantes universitarios, de cursos específicos de formación o masters que se quieran realizar en cualquiera de las dos capitales, viajen por la mañana y regresen a Cuenca por la noche, con un ahorro considerable en el costo de dichos estudios.
La llegada del AVE permitirá de igual forma que trabajadores autónomos, de profesiones liberales, empresarios o incluso directivos de alto nivel puedan vivir en Cuenca y desplazarse a Madrid o Valencia a realizar su trabajo por la mañana, retornando a sus hogares por la tarde.
Pero, la llegada del AVE si no nos reciclamos también tiene sus inconvenientes, pues traerá consigo también el cierre de comercios y establecimientos hosteleros.
Todo el mundo podrá desplazarse por la mañana a Madrid o Valencia, buscando una mayor oferta en el comercio, comprar, pasar el día, y regresar por la tarde.
Los turistas, salvo que se prepare la ciudad para ofrecer algo más que su belleza natural, vendrán por la mañana y no pernoctarán en la ciudad, ya que en un día se recorre perfectamente nuestra capital.
Creo que el comercio debería replantearse la situación, reciclarse y actualizarse. Deberemos tener en la ciudad las franquicias y marcas nacionales e internacionales que buscamos cuando nos desplazamos a cualquiera de las dos capitales, para evitar así que los ciudadanos se vean obligados a desplazarse.
Y el sector hostelero debería pensar en Grandes Hoteles para convenciones y congresos, participantes que no serían difíciles de captar atraídos por la belleza natural de nuestra ciudad. Estos congresistas podrían volver posteriormente con su familia, probablemente en coche, y recorrer no solo la ciudad sino la Sierra conquense.
Deberían crearse sitios de ocio -música en vivo- con “marcha” toda la noche en la afueras de la ciudad, para evitar problemas a los vecinos, con lo que muchos de nuestros visitantes pernoctarían aquí.
Puntos de reflexión como estos, creo tenemos que hacer muchos y urgentemente para poder aprovechar realmente las sinergias que el AVE nos va a proporcionar.
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