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Cartas de los lectores

enviado por Rafa Montilla
21 de mayo de 2017
Sr. Director...
Soy David, Soy Susana, Soy Ana
Hace unos días me encontraba tomando café en esa hora mágica para unos, o la hora del cazador para otros, en el amanecer fresquito, cuando mi vista se posó en un cartel pequeño, casi una nota, que anunciaba una manifestación de cazadores y pescadores en Guadalajara para el día 20 de mayo, y en el que sobresalía entre colorines festivos la “Defensa de Derechos”. Me sorprendió comprobar que los motivos de la manifestación brillaban por su ausencia, o eran tan vagos que podían ser utilizados para cualquier otra reivindicación. Más parecía el anuncio de una fiesta discotequera que la reivindicación de los supuestos “derechos”. En ese mismo instante me di cuenta que en el lugar había otras personas que comentaban cuestiones relacionadas con el cartel y que se encontraban tan perdidos como yo sobre esa cuestión. Las opiniones saltaban como conejos entre la caza a la pesca, pasando por la experimentación con animales, el circo ambulante hasta finalizar en las nuevas tecnologías ecológicas, tan habituales en nuestro país desde hace unos años… “Muchas Papas y poca Chicha”. Por el contrario, se convirtió dicho suceso en el detonante para que meditara en profundidad sobre esta “movida fiestera”, con paellita o bocadillito incluido, que se han montado los dirigentes de ÁTICA y sus amiguetes, pues esa es la sensación que tengo de todo esto. Un lamentable ejemplo de cómo se vive hoy en éste “país de derechos” que antiguamente se denominaba ESPAÑA y ahora resulta tan difícil saber cómo llamarle.
Pero ¿qué motiva la manifestación?
En las últimas semanas, desde Ática, y a través de los medios de comunicación principalmente, se han entretenido en preparar la manifestación, llegando incluso al insulto hacia funcionarios concretos de la delegación de Caza y Pesca de la Consejería de Agricultura en Guadalajara. En mi opinión, sólo este hecho es suficiente motivo para que Ática pierda “esos derechos” que demandan tan coloridamente por los establecimientos de Guadalajara. Pero hay más, la lógica me dice que antes de llegar a los insultos en manifestaciones públicas supuestamente reivindicativas, han debido llevarse a cabo otras acciones ante la administración pública correspondiente… ¿o no?
Teniendo en cuenta los miles de cazadores y pescadores existentes en nuestra provincia, y conozco a unos cuantos, bastantes, las dudas sobre lo que ocurre aumentan exponencialmente al hablar con ellos o informarme por otros medios distintos a los dirigentes de Ática y la prensa, ¿Cuántas solicitudes de revisión de expedientes se han presentado?; ¿cuántos recursos contra esos “derechos pateados”?; y sobre todo ¿cuántas denuncias por prevaricación hay presentadas en los juzgados?... ¡NINGUNA que yo sepa!
Aquí es donde veo la cuestión principal. Si no hay nada de esto, ninguna reclamación fuera de la prensa o las barras de bar, ¿dónde se haya la verdadera motivación para la manifestación?, nadie ha sido capaz de aclarármelo satisfactoria-mente, por lo tanto, me apena comprobar que este país continúa sumido en el letargo mental de no conocer más allá de lo que me “llega fácilmente” aunque oculte intereses desconocidos. En esta ocasión se están aprovechando de tres funcionarios honestos como cabeza de turco, como ariete contra los políticos que puedan regalar deseos o que corrijan las cuestiones que se apartan de los intereses de personas ocultas o disfrazadas de cazadores y pescadores… y la próxima vez, bien se podrán utilizar otros “cabeza de turco” sino funciona la cosa, aunque sea a costa del descrédito de las instituciones públicas y privadas por igual, ignorando la salud y los derechos de los trabajadores.
Y al final ¿qué quedará de toda esta lucha?, ¡NADA POSITIVO!
La legislación no cambiará, o no debería hacerlo de este modo; la aplicación de la norma seguirá, pues no puede ser de otro modo; incluso la prensa y periodistas concretos se han visto en peligro de perder su credibilidad ante la población por parcialidad; los funcionarios injustamente acosados e insultados seguirán trabajando con la dedicación demostrada, no me cabe duda de ello, sin admitir favoritismos por estos hechos; y algunos cazadores y pescadores descubrirán que han sido engañados, manipulados y utilizados para fines poco éticos.
Estas son las consecuencias de las “sociedades de derechos” que olvidan con facilidad que todo derecho conlleva responsabilidades ineludibles. Se hace necesario despertar y mirar al futuro, acostumbrarnos a vivir pacíficamente; volver a pensar antes de actuar, como defendían los filósofos atenienses, porque en caso contrario, si dejamos que “fuerzas ocultas” nos dirijan, tan solo la anarquía gobernará nuestras relaciones sociales. Por todo esto, aconsejaría humildemente, a los partidarios de estas manifestaciones y a quienes han mirado para otro lado, que piensen si merece la pena esta situación y, sobre todo, me siento orgulloso de poder decir bien alto que, en esta ocasión, “Soy David, Soy Susana y Soy Ana”, victimas junto a otros funcionarios innombrados, en esta absurda guerra de intereses no manifestados.
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