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Sábado, 2 enero 2016

El sentido de la vida humana

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BLOGS | Vicente Langreo 0 Comentarios

Parece una evidencia en nuestra cultura y en realidad se queda  en un segundo plano. La alegría, el gozo, la ilusión, la fiesta y el optimismo, han provocado en su misterio una  menor reflexión, vistos como sentimientos de felicidad debidos a la persona y que consideramos normales. Pero desde que el hombre comenzó  reflexionar, se pregunta por qué sufrimos y qué sentido tiene la muerte inevitable. Dolor y muerte son como “existenciales” que nos acompañan y son desconcertantes. “La muere es el verdadero genio inspirador de la filosofía”(Schopenhauer) y “no es posible vivir sin ella y nos prepara para el salto a la fe religiosa.”(Jaspers) En este capitalismo ascendente el hombre prefiere no enfrentarse al problema y hasta parece de mal gusto el hablar de él. Hoy se dice en las notas mortuorias: “N. se nos ha ido,”sin más. Pero  existen dolores y sufrimientos físicos y morales, causados por nuestra fragilidad y  la insuficiencia de la materia. Tenemos tendencia al bien y al mal, que con frecuencia  llega por el mal uso de la libertad de unos y otros. Nietzsche anuncio el superhombre y surgieron figuras como Hitler. Por su parte  la conciencia nos alerta de la necesidad de sufrimiento  para llegar a más ser (Teihlard) en una continua evolución cósmica. Y no faltan quines tribuyen muchos sufrimientos a las pasiones carnales. (F.Mauriac)  Según los estoicos había que afrontar el mal  con la razón  y la fortaleza.. El cardenal Ratzinger en Meeting de Rímini en 1990, decía “Una visión del mundo que no pueda dar sentido al dolor y hacerlo precioso, no sirve. Fracasa  en  la cuestión decisiva de la  existencia. Vida sin dolor no existe y quien  no lo acepta  rechaza la única fuerza purificadora que nos hace  adultos”.

 

Pero la vida humana es nuestra realidad más inmediata. Somos como un saco de piel con inquietudes, ansiedades, aspiraciones y deseos. Por ser y el afán de conocer  metemos cosas dentro de nosotros, por amar somos capaces de salir y entregarnos, odiar,  trasmitir  vida y destruirla. Y en consecuencia el sentido de la vida lo podemos abordar  desde dos perspectivas. A) Buscar el sentido de la vida como realidad estática: nos vernos como una escultura cambiante de carne que somos y portamos, y al mismo tiempo con todo un mundo de ideas, sentimientos y deseos dentro. ¿Qué representa, qué indica todo esto, expresamos algo.?  B) Como realidad dinámica vivir es moverse y es marcha ¿Hacia donde vamos? ¿Llegaremos a alguna parte? ¿Somos libres  para no ir?  Somos niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos.. Todos tenemos una cita con la muerte, como acontece con todos los seres vivos. ¿Pero no somos más que pacientes sujetos a la evolución? ¿Por qué tenemos nuestra temporalidad y aspiramos a la felicidad? ¿Cual es el camino, dónde están, si han llegado los que nos han precedido?

 

Está claro que somos un proyecto que se desarrolla y desenvuelve, y lo mismo que cambia nuestro físico, cambian nuestros planes y deseos. Y además tenemos una conciencia desde donde vemos, hacia dónde y cómo podemos dirigir  nuestro  proyecto.


Sabemos también qué obstáculos nos los impiden en no pocas ocasiones, dando lugar a rebeldías y protestas. Pero  ciertamente necesitamos  la ayuda y experiencia de los otros, de suerte que esto es lo primario de la educación. Además no somos trasparentes y en ocasiones aspiramos a realidades poco nobles e inconfesables. Esta vida  nos remite a alguien superior, decimos los creyentes - los agnósticos lo ignoran, y como el problema existe, sigue  la pregunta  por la realidad fundamento. Al fin el hombre es un misterio, e intentar averiguarlo denota honradez. Los cristianos apelamos a Cristo El Hombre- Dios-Crucificado, escándalo y locura; que acreditado por la Resurrección, manifiesta el infinito amor y sabiduría de Dios, desvelando  la verdad del hombre y la del mundo.

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