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Domingo, 14 febrero 2016
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Tiempo de conversión y misericordia

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BLOGS | Vicente Langreo Sábado, 6 febrero 2016 17:04 | 0 Comentarios

Eso es la Cuaresma de cada año en la Iglesia, que evocan la preparación de Jesús para su bautismo y predicación para anunciar la buena noticia del Reino de Dios a los pobres. Pero nosotros ciegos, pobres y ricos, por los ídolos del saber, del poder y del tener - faltos de una verdadera conciencia sobre la necesidad de un camino recto que nos lleve a Dios- vivimos entre turbulencias ideológicas, políticas, económicas y morales con violencias, falsedades, males y lamentos.

El  mundo  ha  sufrido siempre mucho, hoy más al ser  más  conocidos. Progresamos  en  bienes  y males, pero la  mentira suplanta  a  la  verdad,  el  bienestar  nos  seduce  y  angustia, el  consumismo nos hace  indigentes opulentos, insensibilizado  ante  tantas  necesidades. Hay  científicos  que  se  asombran  ante  el  prodigio del cerebro  humano y reconocen a un  Creador, pero otros  no rebasan las esperanzas  humanas  y  entretienen al  mundo  con tecnologías nuevas que no  salvan  Pero la Cuaresma  es  como  un  jubileo  y  un  tiempo apropiado para aliviarnos, apoyados  en la misericordia de Dios, que  transforma  el  corazón  del hombre y hace experimentar  un  amor  fiel. María  continuadora de  la Alianza  y la  misericordia  de Dios con  su Pueblo, es  el  gran  testimonio  del  misterio de  la  Encarnación  del  Hijo  de Dios y de  la  Alianza  nueva, iconos  perfectos  de  la  Iglesia  que  evangeliza y es  evangelizada  por  el  Espíritu  Santo.

 

    La alianza  de  Dios  con  los  hombres  es  una  historia  de  su  misericordia con  el  pueblo  de  Israel, encarnada  en  hechos y como  respuesta,  a pesar  de sus  muchas  infidelidades. Es  la  belleza  del  amor  salvífico  manifestado  en  Cristo, que  debe  ser  comunicado a los  hombres para  que  se conviertan  y vivan,  experimentando el  amor y ofreciéndoles  una  posibilidad  de examinarse, convertirse  y creer. El  amor  de  Dios  ha  tenido múltiples  manifestaciones  en el  A.T.y en que María que  responde  con  el  Magnificat y acoge la propuesta  de su maternidad, porque el Señor acordándose  de  su misericordia prometida, llega a Abrahán  y  su descendencia  para siempre. Este   drama de amor, alcanza  el máximo en el Hijo de  Dios  hecho  hombre. En  Él  Dios derrama  su ilimitada misericordia encarnada. Todavía influye el corazón de la Alianza con  Israel:”Escucha  Israel: El  Señor  es  nuestro  Dios. Amarás  al  Señor  con todo  tu  corazón  y  con todas  tus fuerzas. “Misericordia quiero y no sacrificio.”(Mt.,9,13) ”Desde  estas referencias  la  misericordia de Dios transforma  el  corazón del  hombre,  haciéndole  experimentar  un  amor  fiel  y capaz  de  ser  misericordioso.

 

La  Iglesia  llama  obras  de  misericordia a las corporales  y  espirituales, por las  carencias  materiales  básicas; pero  más  graves  son  otras, como el  no  reconocerse  a si  mismo y vivir falto del  conocimiento de Dios: es creerse rico pero  en  realidad  el  más  pobre de  los pobres.  Hay  situaciones y gestos  concretos  en  la  vida  ordinaria  que  despiertan  las  conciencias  aletargadas ante  las  necesidades. Según  el  Evangelio  los  pobre  son  los  privilegiados, porque en ellos  la  carne  doliente  de  Cristo  se  hace  de  nuevo visible: como martirizado, llagado, herido, desnutrido y en  la  calle,  para  reconocerle. Es un escándalo  en la  historia y  en  la  sociedad el  sufrimiento de los  pobres  a causa de las  estructuras  de  pecado  en esta  sociedad, donde  muchos  alardean  del saber, del  tener  y  del  poder, esclavos  de  la idolatría del  dinero. Pero  en  realidad el más miserable es  quien no se acepta  como  es  y  rechaza  a Dios .Pero acercándonos  al  misterio de  Cristo  crucificado  tenemos  la  posibilidad  de  encontrar  el  amor  verdadero  capaz  de  liberarnos  de las  esclavitudes  e idolatrías  mundanas que  nos  asedian.  En  el  pobre  y  la  pobreza  hay  siempre  una  llamada  de  Cristo.

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