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Lunes, 30 mayo 2016

Aprender y admirar a Cervantes

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BLOGS | Vicente Langreo 0 Comentarios

Siempre nos es posible ante las grandes figuras de España en el mundo, destacando en ellas sus valores y personalidad. Y esto se  logra  cuando  se conocen  sus obras, su biografía y sus formas de vida. Cada tiempo ofrece  sus posibilidades, pero la historia no es reversible. Y la cultura es un patrimonio donde se proyecta y estimula, cuanto de verdad, de bien y belleza han hecho los hombres y sus  instituciones a través de los siglos.

 

La virtud se prueba y fortalece en  las debilidades y circunstancias del vivir De ahí se deduce que sea tan  necesario recordar la ejemplaridad de quienes han  protagonizado  obras y empresas admirables, a pesar de sus dificultades. Hoy en Europa  somos orgullosos por las comunicaciones y  bienestar, pero como  gigantes  con  pies de barro, necesitamos recuperar la verdad de Dios y la del hombre, sabiéndonos defender  del  relativismo y la vaciedad. La esencia  de toda autoridad y de las leyes consiste  en la vinculación con la ley moral, cuidadosa  con  la  naturaleza y con la Ley  de Dios para los creyentes. Los cambios y el progreso deben ser en esa dirección. Miguel de Cervantes nacido y bautizado en Alcalá de Henares (1547)  contemporáneo  de Juan de Austria y de Alejandro Farnesio, descendencia ilegítima del Emperador Carlos V, en plena hegemonía de España en el mundo. Cervantes hijo de Rodrigo y Leonor, tuvo dos hermanos Rodrigo y Juan y tres hermanas, Andrea, Magdalena y Luisa de Belén que fue monja. Su padre era cirujano-barbero, oficio poco rentable, le obligó a instalarse en Valladolid y luego Córdoba, donde el abuelo era cirujano licenciado, y allí pudo Miguel asistir a una escuela de los jesuitas; luego marcharon a Cabra y a Sevilla, ciudad  de negocios y de aquí acudieron a Madrid, donde el joven aspirante a poeta recibió lecciones del gramático López de Hoyos, y  ya se dieron a conocer  sus  versos.

 


Aquí  un suceso  cambió la orientación de su en los años más decisivos. La pelea juvenil tal vez por defender a su hermana, madre soltera le llevó a herir en la cabeza a otro joven y ante pena sobre él cortarle públicamente la mano derecha, huyó de la justicia, llegó a Italia y acreditada su hidalguía y pureza  de sangre entró al servicio de un  cardenal simpatizante con las aficiones literarias  del prófugo. Ya había  conocido a los clásicos en Roma  pudo admirar  desde el 1567 y en el 1571 se firmó la Liga  Santa  contra el turco y en aquel ambiente  Miguel y su hermano Rodrigo Cervantes, con la compañía  de Juan de Urbina  embarcan en la galera  Marquesa, de escuadra  de Andrea Doria, que con 30 galeras pusieron rumbo a E. el 14 de  Julio al mando de Alvaro de Bazán. Metidos en la refriega el 7 de Octubre de  l571, lograron una  resonante victoria. A Miguel de Cervantes enfermo, eximido del combate, él puesto en pie combatió  cuerpo  a  cuerpo, entre gritos y  lamentos  de  soldados muertos o heridos  que  caían  al mar. En tales momentos  los hombres pierden el miedo a morir. Luego escribirá con orgullo: “El pecho mío de profunda  herida / sentía llagado, y la siniestra  mano / estaba ya por mil partes rompida. ..Pero el contento mío fue tan soberano / qu´a mi alma  llegó, viendo vencido / el crudo pueblo  infieles por el crtistisano”/ .. que no  echaba de  ver  que  esta  herido / aunque era tan mortal  mi  sentimiento / que a veces  me quitó  todo  el  sentido”  Muchos  quisieron  rematar  más al turco, pero la estación otoñal,  la  política  y el  desgaste sufrido y libertar a los galeotes no lo aconsejaban. 

 


De regreso a España con su hermano Rodrigo  fueron capturados por argelinos, del 1576 al 1580 intentaron fugarse, Rodrigo fue rescatado en 1577 y en 1580 lo fue él por los trinitarios,viajó a Portugal, fue encargado de abastos para la Armada, recaudador de Hacienda y en 1597 por irregularidad, encarcelado y en prisión, es “engendrado” El Quijote” apareciendo en  Toledo el 1604 y en Bruselas  el  1606. La II  parte de la obra aparece en 1616  Es asombrosa  la experiencia  profunda de  este  genio  que  nos  honra.

 

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