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Lunes, 29 agosto 2016

Madres de la espiritualidad medieval

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BLOGS | Vicente Langreo Sábado, 27 agosto 2016 22:15 | 1 Comentario

 La sociedad  actual  está experimentando  la  promoción  integral  de la mujer e igualdad de derechos con el hombre. Y cuado tanto nos preocupa la educación, la evangelización y la acción política, es oportuno recordar  a dos mujeres medievales  que fueron influyentes en la Iglesia  y en la política de su tiempo. Elegidas por Dios  para una  misión difícil y respondieron con su actividad reformadora, desde una mística puesta al servicio de la Iglesia -con su autoridad, como prestigio con poder – y sin  suplantar sus  instituciones. La Edad  Media es un espacio desde el siglo XI hasta la caída en 1453 de Constantinopla. Santa Brígida de Suecia (1303-1373) oyó de niña la llamada de Dios y a los once años  se conmovía  ante el hecho de  la  crucifixión del  Señor y comenzó a experimentar en éxtasis la identificación  con Cristo. Casada con un noble vivió catorce años  y tuvo ocho hijos. Nombrada camarera  Blanca  por el rey Magnus, la oración fue su práctica incesante, peregrinó a Santiago de Compostela con su marido y se le anunció la elección  para darlo  a conocer a todo el mundo. Al volver a Suecia  enviudó con 42 años y en éxtasis le dijo el  Señor:”Tu serás  mi  esposa y mi canal, oirás y verás cosas espirituales.” En el futuro serás” madre de  hijos  espirituales.” 

 


    Catalina de Siena nació 1347 de familia humilde, sin ser religiosa sino laica, recibió la llamada  de Dios muy pronto y con una unión progresiva con Cristo. Desde  pequeña se inclinó por la oración  y la piedad, decidió hacer el voto de virginidad e inició un camino de santificación hasta terminar en desposorio místico, asumiendo los sufrimientos de Cristo, y abrazando la cruz, como Brígida, comenzó su apostolado público. A los dieciséis años  ingresó en la Tercera orden  de   Santo  Domingo e intentó  una vida religiosa  comunitaria y fue sometida a prácticas  muy duras. Ambas mujeres  Brígida y Catalina siguieron una  similar ruta en su proceso de autoridad: vida espiritual y caritativa intensas, seguida de fenómenos místicos extraordinarios. Dos siglos antes Santa Hildegarda  de Bingen,  procuró el respaldo de los benedictinos y cistercienses. Brígida y Catalina  también  lo hicieron. Las órdenes  masculinas  tenían  bien ganado  su prestigio y para conseguir el suyo, estas mujeres lograron sus primeros discípulos y secretarios en las órdenes  religiosas, Santa. Brígida acudió a Roma a ganar el jubileo  apoyada por la corte  sueca y quizás  ingresó  en la Tercera orden franciscana.  Igual que  Brígida viuda, en Catalina facilitó su apostolado público  ser esposa mística. de Cristo

 


    Ambas santas  por voluntad  divina, hicieron  visible  su autoridad personal  en el mundo desde su feminidad, con semejanzas  y  diferencias, Brígida ofrece un modelo de autoridad mariológica, que encuentra en María su papel en la historia de la salvación, defendiendo la Inmaculada Concepción, el protagonismo de la Encarnación y de su maternidad física y en la Asunción, la función  femenina en el cruz y en la  Iglesia. En la trayectoria  se percibe la tensión entre lo femenino que entraña  la esponsalidad  y el afán  de  asemejarse a Cristo, actuando virilmente con modelos como Santo. Domingo  de Guzmán y los predicadores. Dios le permitió  llevar  su hábito como  terciaria.

 


En el s.XIV de tantas crisis, su acción consistió en “hacer  crecer  la autoridad en la Iglesia” para la paz. Brígida dio sus consejos al rey sueco, pidiendo hacer  justicia con misericordia, y a Juana de Nápoles que aliviara  los impuestos, y también intentó acabar con la Guerra de  los Cien Años entre  Francia e Inglaterra, pidió a Clemente VI  que volviera a Roma. Catalina desde 1374 pidió al Papa que volviera a Roma desde Avigñon. Los Papas utilizaron  a Catalina para resolver  el Cisma Urbano VI solicitó  su ayuda en 1378  para su apoyo ante Clemente VI. Pacificadas las ciudades italianas y el Papa a Roma, creció su fama  de santa  y reformadora de  la Iglesia, de  los  Dominicos  y una  corriente de espiritualidad  mística.      

 

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1 Comentario
Carlos
Fecha: Domingo, 28 agosto 2016 a las 10:37
Ya pasado el medievo, santa Teresa de Jesús, que estuvo acosada por la inquisición, se convirtió (junto con Santa Catalina de Siena) en la primera mujer elevada por la Iglesia Católica a la condición de Doctora de la Iglesia, bajo el pontificado de Pablo VI.

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