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Lunes, 3 octubre 2016

Conocer el matrimonio cristiano

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BLOGS | Vicente Langreo Sábado, 24 septiembre 2016 18:37 | 0 Comentarios


La esencia y el sentido del matrimonio  cristiano, importa por lo que es y por  lo que representa para los contrayentes, para la Iglesia y  la sociedad. Es un sacramento, un signo  eficaz de gracia, que configura con Cristo y con su Iglesia y es imagen de la SS. Trinidad  cuya intimidad es el amor. Las notas de este sacramento son: La unidad corporal, psíquica y espiritual entre un hombre  y  una  mujer La indisolubilidad, válida hasta que la muerte los separe. La apertura al bien de los hijos. Y la ordenación al bien de los cónyuges. Si al tiempo de contraer matrimonio se excluye cualquiera de estos puntos, el matrimonio es inválido. Y en relación con el sentido, enseña la Iglesia que según la voluntad  de  Dios, los esposos  encuentran  en el placer  erótico y sexual, una fuerza  para  unirse  en el amor  más  profundamente y permitir que de su amor, surjan los hijos, fruto de la donación y entrega mutuas. El placer no es malo, la materia y el cuerpo han sido creados por Dios. Es una incitación al amor y al servicio  de  la  vida..

 


 Importancia  de cada  hijo  en el matrimonio. Un hijo es una criatura y un don de Dios que llega al mundo, por el amor de sus padres. El verdadero amor no hace  que una pareja se cierre en sí misma. El amor se abre al hijo. Un hijo que engendrado ha venido al mundo, no ha “sido hecho” ni tampoco es la suma de los genes paternos y maternos. Es una criatura  de  Dios, totalmente nueva y única, dotada de su propia alma. El niño no pertenece a sus padres  ni es de su propiedad. Es de Dios y para  la eternidad.

 


¿Cuántos hijos debe  tener un matrimonio? En principio los que Dios le conceda y pueda asumir responsablemente. Son una bendición. Pero es la pareja  cristiana  quien deba considerar hijos que puede asumir, económica y socialmente, o según la  salud. Pero siempre cuando viene un hijo, este debe ser acogido y aceptado con disponibilidad, alegría y mucho amor. Con  la confianza  en Dios, muchos matrimonios  experimentan  el gozo de una familia  numerosa. ¿Puede un matrimonio cristiano utilizar métodos de regulación defecundidad? Puede y debe actuar responsablemente. Hay circunstancias, psíquicas  o de salud, en las que un hijo más supone una gran exigencia  para  la  pareja. Hay criterios que los matrimonios  deben considerar: primero  no excluir por principio  la concepción y luego no evitar  los hijos por razones egoístas. Y en tercer lugar que no sea por presión externa, como  por regulación del Estado. Y en cuarto lugar  no quiere decir que se pueda  aplicar  cualquier  tipo de  medios.

 


¿Por qué no son buenos  todos  los  métodos de regulación de  a fecundidad?  Hay métodos naturales de planificación familiar, que corresponden a la dignidad del varón y las leyes internas  del cuerpo  femenino, que exigen ternura y unas  relaciones  recíprocas respetuosas, que  son como la escuela  del  amor. En la mujer hay ciclos de días que no so fértiles. Pero la iglesia rechaza los anticonceptivos químicos, físicos artificiales, la píldora antes y  del día después, que no son buenos y dañan a la mujer; algunos  son abortivos, cosifican a la mujer y ocasionan trastornos. Los matrimonios que sufren esterilidad pueden  recurrir a la ayuda médica y a medios legítimos. Pero no hay ningún derecho absoluto a tener un hijo que es un don de Dios. ¿La  inseminación artificial  con inseminación homóloga y heteróloga non son lícitas, destruyen el espíritu del matrimonio y hacen del niño un producto y que produce la muerte de embriones. No es lícito buscar madres de alquiler ni  practicar  el diagnostico de preimplantación.

 

¿ El adulterio  y el divorcio? – El adulterio  es una traición, no es siempre fácil ser fiel al cónyuge durante toda  la  vida. Y cuando los cristianos provocan frívolamente el divorcio son culpables, pecan contra el amor de Dios, visible en el matrimonio, contra el otro cónyuge y  los hijos abandonados. Cunado un matrimonio  es insoportable puede  abandonar el domicilio  común y ser necesario el divorcio  civil e investigar su validez  JOUCAT (Catecismo joven de la Iglesia Católica) nº 417-424)

 

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