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Viernes, 21 octubre 2016

La calle del señor Iglesias

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BLOGS | Fermín Gassol Peco 0 Comentarios

En el mundo de la política siempre han existido palabras mágicas, míticas, términos que parecen por sí solos querer representar lo más profundo de la verdad y la legitimidad pública, legal y moral. "La calle" es una de ellas. La calle en política es ese lugar en el que se reivindican de una manera más o menos agresiva pareceres y derechos. Adueñarse de la calle ha sido una estrategia utilizada con éxito en muchas ocasiones para derrocar a las dictaduras de muy distintas ideologías, sobre todo de derechas. Los que se movilizaron lo hicieron desde la legitimidad que les dio el hecho infame de estar siendo oprimidos por unos regímenes sin libertad.

 

Sin embargo, desde el mismo momento que existe la posibilidad de meter una papeleta en una urna, tales reivindicaciones pierden legitimidad y credibilidad. En democracia siempre toman la calle los de siempre, los que llamándose demócratas, piensan que solamente lo son ellos, demostrando así lo contrario, y la toman cuando salen derrotados en las urnas, es decir cuando ese pueblo del que tanto hablan y a cuyo músculo apelan les da la espalda mayoritariamente para su más “desconsolador desconsuelo”.

 

 Cuando Iglesias habla de “tomar a la calle”, expresión que por cierto ya huele a rancio, lo que quiere es conquistar en este lugar y de esa manera lo no conseguido por las urnas. Craso error de apreciación, porque en las urnas votan, no sólo las élites minoritarias sino millones de ciudadanos con muy distinto poder adquisitivo a los que este “iluminado” trasmite más que miedo; que el gran problema de Podemos es vivir del enfrentamiento basado en el odio agresivo dialéctico, sin tener un plan ideológico B y eso en democracia tiene un techo, curiosa paradoja la suya, porque la calle precisamente está siempre a cielo abierto.

 

La calle no es propiedad exclusiva de ningún partido ni de nadie. "La Calle", en democracia es propiedad de todos los contribuyentes y votantes, de aquellos que han votado a Podemos y de los muchos más que no lo han hecho. La Calle, un mito…como tantos otros en política, que en democracia siempre quieren rentabilizar aquellos que considerándose libertadores, son unos incomprendidos en las urnas.

 

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