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Lunes, 24 octubre 2016

Mal fario

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Uno de los motivos básicos pero creo que más justos y lógicos, existen otros de mayor calado, que me llevan a creer en una existencia posterior que compense a la que ahora nos traemos entre manos, es que en ésta los humanos disfrutamos o padecemos de suertes muy dispares sin haberlas comido ni bebido, destinos que nos vienen dados y no sabemos su porque; desde aquellas personas que tienen una corta vida, en algunos casos sin llegar a respirarla, hasta los que nunca supieron que fueron o son seres humanos, pasando por toda una amplísima gama de circunstancias personales.Pero la intención de este escrito no es la de ser transcendente. Por eso les comentaré en otro tono las distintas suertes con que los humanos pasamos por este mundo, agradable para algunos, pasable para una gran parte y cruel para los “agraciados” por el dios infortunio.

 

 En primer lugar los hay que tienen toda la suerte del mundo; aquellos que obtienen premio sin haber jugado nunca a nada y a quienes siempre les acaba tocando algo o mucho, siempre después del sorteo que es lo difícil; admirable acierto, ellos sabrán cómo lo hacen y nosotros creo que también; son los “listos de la clase”.

 

A continuación de esto suertudos de la vida, venimos el gran pelotón de comunes que engrosamos la “zona media” y razonablemente agraciada de la sociedad en esto de la suerte y que solemos tenerla diversa, lances repartidos de fracasos y éxitos, cierto que en muy distinta medida.

 

Pero existen personas que son auténticos cenizos, vidas que son cadenas más o menos largas de auténticos despropósitos, aquellos a quienes la mala suerte los tiene rezagados en su pelotón de cola olvidados allá a lo lejos.

 

Es el caso de un ciudadano del Reino Unido que se ha tirado veintisiete años de su vida en la cárcel, casi nada lo del ojo, por un delito que ahora la justicia ha sentenciado que no cometió y el pobre hombre en el colmo de la mala suerte y de su mal fario, en otro mal día y peor noche, al salir tan contento de la cárcel para dormir en su casa, fue a cruzar la calle y ¡zas! un taxi se lo llevó por delante.No me digan ustedes que no tuvo malaje…que no es difícil acertar tanta primitiva sin jugar un euro, que en este caso, este “agraciado” enganchó dos premios seguidos.

 

 Siempre habrá quien justifique tan desafortunados hechos; un hipocondriaco por ejemplo, diría que esto sucede por poner puertas de salida en las cárceles, situarlas en sitios de mucho tráfico y no esperar a que se hiciera de día;  Murphy también lo justificaría: La luz al final del túnel es la del tren que viene de frente; en el caso de este pobre hombre, fueron las luces del  taxi las que le vinieron de sopetón yle impidieron llegar a la acera de enfrente.

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