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Sábado, 1 octubre 2016

Vocaciones en la biblia y la iglesia

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BLOGS | Vicente Langreo 0 Comentarios

La historia está llena de personas llamadas por Dios para seguirle y darlo a cocer en los demás pueblos. Abraham, Moisés, los profetas, los Apóstoles, Pablo, santos y santas, dedicados a comunicar a Dios, testimoniando su amor a Él y a los hombres con la práctica de obras de misericordia corporales y espirituales en cada época. La persona está abierta a ser impactada por el Misterio de Dios, pero de formas diferentes. Hombres y mujeres llamados al amor, a existir con otros y algunos afectados por vocaciones especiales. Ya por haber nacido somos imagen de Dios, pero tenemos que alcanzar la semejanza y aquí están la colaboración y la educación. Abraham fue elegido para ser el padre de un gran pueblo, emigró a Egipto con su esposa, y después se ser  padre Agar,  hijo de la esclava egipcia, de Sara su mujer tuvo a Isaac, a quien el padre debía sacrificar a Dios, un ángel detuvo su mano, Isaaz tuvo a Esaú y Jacob, éste a doce hijos, y el penúltimo, José -envidiado y vendido por sus hermanos – fue luego su ayuda cuando fueron a Egipto por necesidad. Dios reparte bendiciones disfrazadas. David cometió injusticias y pecados, pero se arrepintió, de su tronco legítimo nacerá  Jesús. Y Pablo  perseguidor, será el Apóstol que más  trabaje por Él  sin haberlo visto en  vida.

 

             Moisés fue salvado de las aguas y llamado liberar  a su pueblo de la esclavitud de Egipto, y luego tras sucesivos milagros, recibirá la Primera Alianza y el Decálogo.  A veces también hay destellos y  llamadas inesperadas  cuando ya  no parecen  posibles. Isabel la esposa de Zacarías se había resignado con su esterilidad; pero hizo que concibiera a  Juan el Bautista Dios. Y la Anunciación a María fue caso especial, había consagrado a Dios  su virginidad y recibe la noticia del  Ángel, “darás a luz un Hijo, se  llamará Hijo del Altísimo, reinará en la casa de Jacob  y su reino no tendrá fin”. Ambas mujeres dieron gracias a Dios y respondieron con fidelidad. El Magníficat expresa la gratitud y disponibilidad de María. En el caso de Marta y Maria  hermanas de Lázaro hay otra novedad, recibieron a Jesús en su casa. Marta atareada que servía a  Jesús y a los Apóstoles, pide que su hermana le eche una mano; pero el Maestro le dice:” solo una cosa es necesaria, y María ha elegido la parte  mejor”. El trabajo más importante es  creer, llenarse del Dios amor, verdad y sabiduría siempre necesaria. La. Contemplación  es la vocación y la gran fuente  y camino de búsqueda de santidad  en  la Iglesia.

 

            Se dice que estamos en un cambio de época. Los anclajes tradicionales de la formación integral humana: “el ser acogidos con amor en familia, ser introducidos en la cultura y en el trabajo, y asumir alguna creencia  religiosa que de sentido a todo;”pero en nuestro tiempo, la sociedad suplanta los valores estructurales cristianos iluminadores, por ofertas de la modernidad. Y desvinculados de la religiosidad, el relativismo se impone, la conciencia y la libertad se desvinculan de la verdad y del amor verdadero; y predominan el sentimiento pasional cambiante y circunstanciado, con devaluación y rechazo  de vínculos permanentes. La modernidad fundada en la ciencia, en el bienestar, en autonomía con insaciables ambiciones y la competitividad humana, son amenazan  a la vocación como respuesta al Dios, que llama desde los valores cristianos frente al paganismo.”Persona,libertad, trabajo, progreso, materia, responsabilidad y salvación”  sin su raíz cristiana, quedan  sometidas a la libertad y a los sentimientos humanos cambiantes. Así  entre modernidad y progreso, desde la libre voluntad humana, se justifican las rupturas matrimoniales, las secularizaciones en la vida consagrada y la escasez de vocaciones. Pero Dios  sigue  llamando y lo procedente es despertar, formar y cuidar más y mejor las vocaciones al trabajo, al matrimonio, al sacerdocio y la vida consagrada, como gracia y servicio a Dios y al bien común  de toda la sociedad.

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