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Lunes, 31 octubre 2016

Ditalco

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BLOGS | Paco Page 0 Comentarios

En estos días recuerdo la infancia, cuando el maestro nos hablaba de Viriato, el pastor lusitano que anduvo por Segóbriga dando guerra. En el apartado intitulado Formación del Espíritu Nacional, política lo llamábamos, nos contaban que este invicto líder fue asesinado por tres tristes traidores quienes a cambio de unas monedas ejecutaron al jefe. Los asesinos se llamaban Ditalco, Audax y Minuro. La historieta podía haber acabado aquí; pero no, toda buena leyenda exige de moraleja y pasó que cuando los tres hispanos fueron a cobrar la recompensa ante Quinto Servilio Cepión, este, con cara de asco les escupió una frase antológica: «Roma no paga traidores». Era el año 139 a. C. y ya ha llovido.

 

En las noticias veo cómo un mindundi se ha convertido en Ditalco para repartir cuchilladas, observo cómo proliferan los lameculos que dependen del puesto y que no sirven ni para roto ni para descosido. Peno ante la inconsistencia de un líder al que tenía en alta estima, Pedro Sánchez, que no duda en esparcir la basura que él mismo ha generado. Para liberarme, recuerdo a aquel maestro, don Juan: es por la tarde, apenas si entra luz por las ventanas; sobre la mesa, un tintero de caolín relleno de palabras azules que servirán para describir el espacio inmenso en donde el ejército ibérico campa. Entonces, a los traidores les ponía cara; no eran seres horribles, ni tenían las manos manchadas de sangre, apenas ganapanes crecidos al lado del general. La bombilla de la clase le pone un tono como de bilis al recuerdo.

 

Recupero el resuello, a mi izquierda el monte de las ánimas se esconde tras la niebla; no tengo miedo, pero sé que me falta algo. La cabra, ya se sabe.  En papel de arroz, con lápiz bueno se me ocurre añadirle coda al dicho del cónsul romano: «Roma no paga a traidores, aunque sí aduladores», y buenos cuartos que les da. Mientras, con los míos, mis cuartos, me voy a buscar la paz que ahora me falta. La verdad es que me vendría tan rebién meterme a fraile unos días.

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