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Miércoles, 16 noviembre 2016

Sistema

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BLOGS | Lorenzo Sentenac Merchan 0 Comentarios

Tanto se equivocan las encuestas y las previsiones, que va a ser que no quieren acertar. Tanto se equivocan las respuestas, que va a ser que no se hacen las preguntas (correctas). La realidad se rehúye y se disfraza, y el mismo análisis que se hace desde el poder y aledaños, no es análisis, sino máscara y catequesis.



¿Pero de verdad creemos que vamos a entender y explicar lo que ocurre con esa simpleza del “populismo” o esa demonización infantil, demagógica, y espuria de los “antisistema”?
¿Metiendo en el mismo y difuso saco a todos los que hoy contraatacan movidos por el instinto de supervivencia o el espíritu de justa indignación ante tanta injusticia cometida, aquí y en otras partes del mundo?
¿Qué vamos a suplir la exigencia debida de explicaciones, de responsabilidades, de reconocimiento de culpas y errores, de corrupciones y horrores, y en no pocos casos de delitos, echando la culpa a los demás, que son todos unos populistas?



Pues sigan pensando que el mundo es su mundo, y el mundo les desmentirá, como ya está haciendo.
Sigan pensando que con las cifras macroeconómicas, que alcanzan el olimpo sin descender a la tierra, se come, se viste, se educa, se cura la gente, cuando para alcanzar esas cifras brillantes y metafísicas, se han destruido y saqueado todas estas otras realidades palpables.


¿Por qué en vez de preguntarse tantas veces que es el "populismo" (que es el efecto) no se preguntan alguna vez que es el "sistema" (que es la causa)?
Este sistema.



¿Cómo funciona? ¿Qué tiene que ver con la democracia? ¿Quién toma las decisiones? ¿Quiénes son sus beneficiarios? ¿Quiénes sus justificadores y quienes les pagan? ¿Cómo resuelve sus crisis? ¿Quiénes las producen? ¿Cada cuánto tiempo? ¿Con que finalidad? ¿Qué es la partidocracia? ¿Qué es el bipartidismo? ¿Qué es el partido único? ¿Cómo influye el poder ilegítimo -no democrático- de los que tienen dinero -plutócratas- en las decisiones que se toman? ¿Por qué los prestamistas nos obligan a saldar la deuda -caso de que sea legítima, que lo dudo- recortando derechos y no suprimiendo privilegios? ¿Por qué no se persiguen y cierran los paraísos fiscales, pero se saquean las pensiones? ¿Por qué los recortes de derechos que soportan y subyacen a la falsa y sesgada “salida” de la crisis, no son reversibles, no se pueden tocar? ¿Por qué el próximo objetivo son los más desvalidos, los más indefensos, los pensionistas?



Todas estas son preguntas acuciantes y urgentes, que no se resuelven con la simpleza del "populismo".



La gente no se indigna a humo de pajas, ni se quema a lo bonzo delante de su banco porque sí.
¿O todo eso también será populismo y demagogia?



Es el sistema el que nos ha traído hasta aquí, no el populismo. Hasta aquí no hemos llegado de la mano de Donald Trump, es el sistema el que ha traído a Donald Trump, para que no llegara Bernie Sanders.
Donald Trump es parte del sistema. Es la guinda del pastel, el colofón de la teoría. De una teoría equivocada, porque no está basada en la justicia, ni siquiera en la propia naturaleza humana, que en esencia es colaboradora y solidaria, sino en el interés egoísta y antisocial. En la pura codicia. En el puro miedo.

 

El hombre no es un lobo para el hombre, pero estamos gobernados por lobos, y su doctrina es mendaz e inhumana.



Trump es el producto lógico y consecuente de la selva que promueve el "sistema".
Trump se entenderá muy bien con Rajoy, o con Bárcenas, o con Correa, pero no se entenderá nunca con Podemos.



Universos paralelos. La doctrina va por un lado y la realidad por otro.
La teoría de los Chicago boys no quiere encarnarse en un mundo feliz, ni los borregos quieren pastar en la granja neoliberal, pienso de pésima y envenenada calidad.

 

Íbamos nosotros -tan paletos como siempre- a emular las formas y modos grandiosos y salvajes del Imperio, y resulta que el Imperio, que ni una triste reforma sanitaria pudo sacar adelante, ya está de vuelta, recogiendo velas y afrontando las tempestades de los vientos que ha sembrado.
 

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