Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Domingo, 11 diciembre 2016

Tiempo y eternidad de San Agustín

Marcar como favorita Enviar por email
BLOGS | Vicente Langreo Domingo, 4 diciembre 2016 17:20 | 0 Comentarios

Todos tenemos noción y experiencia del tiempo, hablamos y vivimos en él, pero no sabemos explicarlo. Su referencia alternativa es la eternidad. Son realidades opuestas  la duración del tiempo se mide desde acontecimientos terrenales y el movimiento de los astros; lo sin medida que lo trasciende  todo es la eternidad. Esta corresponde a Dios. En (Exodo, 3,13) comunicó a Moisés:“Yo soy el que soy” Ser el que existe, es “ser hacedor de todo,” el que lo rebasa está fuera del tiempo y por encima de todas las realidades temporales. Y esto entraña una dificultad: los humanos somos temporales y  llamados a una familiaridad con Dios, pero nosotros dividimos el tiempo en  presente, pasado, futuro, en horas días, años y siglos;  con la mayor naturalidad. La trascendencia apunta a Dios y a la eternidad, frente a la caducidad de todas las realidades temporales.

 


    Tiempo y creación están relacionados. El momento es la creación. ¿Qué hacía Dios antes de la creación? ¿Puede hablarse de la creación eterna como obra de Dios? La afirmación bíblica es que Dios crea mediante la  palabra, la palabra implica un discurrir del tiempo. Con el Génesis se relaciona el Evangelio de San Juan, al afirmar  que en el principio existía la Palabra - que es el Verbo y el Verbo es Dios - de forma que el principio, la Palabra creadora y el Verbo son Dios y la creación es ex-nihilo; E cambio la  Encarnación acontece en el tiempo, de aquí surge un antes y un después y este  mundo creado lo ha  sido puesto por Dios en nuestras manos. “Debemos hacer  las cosas  según el  querer de Dios”. En el tiempo  obra  de Dios, nada acontece sin él, aunque que está fuera. Preguntar que hacía Dios antes de la creación no tiene sentido.

 


    Tiempo y duración también sugiere  preguntas. Es algo del que  disponemos con la mayor naturalidad  cada día, cuya existencia y duración es problemática e insegura. El pasado ya no es, el futuro está por llegar; y el presente es momentáneo y enloquece. El futuro ilusiona con espejismos que ciegan. No podemos atar el tiempo. Pero las promesas y pagos obligan y las deudas  hay que pagarlas. Con el tiempo se forman  o deforman las personas. Todo es efímero, pero el dolor se hace más largo. Siempre es conveniente vivir el presente con sentido y esperanza. Pero la capacidad  humana busca y proyecta el futuro. Y la memoria  del pasado e inteligencia del presente y la previsión de futuro hace a las personas audaces y prudentes, según los tratados  de Virtudes.

 


El tiempo más  allá del cálculo, san Agustín lo rechaza como identificación con movimiento, la idea antigua que ya defendió Aristóteles, llamarlo recurso aritmético para medir un movimiento dado. S. Agustín no lo identifica con el movimiento espacial; sino que su duración tiene lugar en nuestro interior y es fruto y capacidad de recordar el pasado, ver el presente e intuir el futuro. En conjunto tiempo, duración, movimiento e interioridad están relacionados. “En todas las cosas  hay  que mirar el fin, la eternidad. 

 


  El momento actual  de nuestra  cultura  está  afectado  por un  presentismo” que desprecia la realidad histórica de las naciones y pueblos cante una globalización que necesita  realismo  político y sensibilidad para el bien común que hoy por si solos  no pueden conseguir. Tienen el deber ético de educar en valores morales para un  desarrollo solidario, que con resentimiento, odio y envidia son  imposibles. El tiempo en la creación está regulado por el movimiento de los astros. San Agustín llega a concluir que la sede del tiempo y su duración es el espíritu. Nada externo al espíritu discurre ni dura, es la capacidad  de alcanzar lo que está por llegar, lo que acontece y lo que ha pasado. “Si vivimos y morimos es  para Dios. En a vida y en la muerte somos  de  Dios
Volvamos a recordar un texto de Las Confesiones: “Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descase en ti” 

 

Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
eldiadigital.es
eldiadigital.es • POLÍTICA DE PRIVACIDAD Y COOKIESAVISO LEGAL Mapa del sitio
© 2018 • 2010 Todos los derechos reservados. Información de agencias: Europa Press
Powered by FolioePress