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Lunes, 26 diciembre 2016

El belén de mi casa

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BLOGS | Fermín Gassol Peco 0 Comentarios

En casa seguimos “poniendo el belén”. Un belén sencillo, en el que mi mujer, Mª del Pilar vuelca todo su cariño e ingenio para darle cada año un aire distinto. No es un belén pensado para concursar; como en miles de hogares tiene el profundo y auténtico sentido de hacer presente la venida del Señor al que María alumbró en el pesebre de un pueblecito llamado Belén.

 

            Durante estos días las figuritas del “belén” protagonizan el ambiente y el salón de nuestra casa. Dios ha nacido y el belén es una hermosa expresión plástica de lo que sucedió en aquella pequeña aldea de Palestina, en los montes de Judea. Hecho histórico, real, definitivo para el curso de la humanidad que en la intimidad de nuestro hogar hacemos vivo.

 

Este gran Acontecimiento es la base y única razón para celebrar la Navidad. Las demás expresiones utilizadas para conmemorar estas fechas no son sino sucedáneos que a través de la historia, la ignorancia, los intereses económicos y la falta de concienciación e implicación en lo que esta Fiesta reclama y significa, han ido sustrayendo a la humanidad de su verdadero sentido cristiano, convirtiéndolo según los casos, en pálidas réplicas de buenos deseos o en burdas e irrelevantes excusas para atiborrarse de regalos y manjares, en una demostración completamente antitética de lo que es la pobreza que conlleva la verdadera Navidad.

 

            Las figuritas de nuestro belén, casero, familiar, con tanto tiempo de existencia como tiene el hogar que hace treinta años las acogió, son imágenes fieles de esa gente sencilla entre las que el Señor quiso nacer para hacer de la humanidad un lugar radicalmente nuevo. Un mundo sin abismos, sin odios, sin fronteras, un mundo de inocencia, humanamente afable.

 

            Ante ellas, ante la del Niño Dios, nos detenemos cada año a reflexionar  pidiendo por un mundo en Paz.

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