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Domingo, 22 enero 2017

La cultura occidental está en peligro

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BLOGS | Fermín Gassol Peco 0 Comentarios

Todo en la vida adquiere nuevas formas con el tiempo. Y las formas de conquistar a una nación, a un continente, a una cultura o a una civilización también. En la historia pasada y reciente, cuando un pueblo conquistaba a otro, el afán primordial era imponer su cultura, sus creencias y sus costumbres. Sin embargo hoy las nuevas formas y fines de las conquistas parecen invertirse y son los que llegan, carentes de casi todo los que pueden acabar por conquistar a los saciados.

 

La cultura europea occidental, esa que está basada en un agradable y a la vez desasosegante mar del bienestar por triplicado, en el imperio de la saciedad material, así sin más horizontes ni ilusiones, empieza a ser invadida a la chita más o menos callando por personas con otras culturas, con menos nivel de desarrollo pero con más ilusión. Son aquellos, especialmente asiáticos, que atraídos por el relumbrón del primer mundo vienen a participar de ese bienestar; los primeros para vivir como personas, así sin más pretensiones, diríamos que a conquistarnos por abajo y los segundos a aprovecharse de ese afán que tenemos de consumir a todo trapo implantando negocios de todo tipo. No vienen arrasando con lanzas ni sobre caballos desbocados sino que lo hacen de una manera, silenciosa, lenta y pacífica. Vienen a vivir, a encontrar una forma de vida que les ha sido ajena y lo hacen llegando de otra que ha estado llena de carencias. Vienen para conocer a todo lo que nosotros no damos ya importancia. Y es que el mayor peligro que han tenido todas las grandes culturas y civilizaciones de la historia han sido los sibaritismos, hacer depender la existencia de lo superfluo. Camino llevamos de ser una más y creo que el exceso de que nuestra civilización adolece es el de menospreciar lo más básico, justamente eso a lo que vienen a encontrar otros.

 

No seré yo quien pretenda poner puertas ni al campo ni tampoco a las naciones. El mundo es de todos y ya en otras ocasiones he expresado lo que pienso al respecto. Sin embargo lo que me da tristeza y hasta cierto punto dolor es comprobar que los valores de la sociedad occidental europea, los que trajeron el desarrollo y el saber a este continente estén relegados, ignorados por una postura de  tumbona o de sofá tragando basura, hedonistamente zafia, sin interés por la cultura y que desprecia con una ignorancia supina los orígenes del bienestar del que gozamos actualmente. Porque todo el saber y toda la cultura que se fraguó en nuestro continente tuvo su depósito posterior en una sociedad que la puso en práctica. Era la ilusión por los valores de una civilización. Sin embargo la sociedad europea aparece hoy como un organismo abigarrado en sus excesos y sin la menor preocupación por todo lo que no aporte placer material inmediato. Y nuestra responsabilidad es no poder ofrecer a los que vienen de otros mundos esa riqueza cultural, únicamente sus lodos. Porque nadie enseña lo que no sabe y menos aún, lo que no quiere saber.

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