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Lunes, 23 enero 2017

Empleados automáticos

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BLOGS | Fermín Gassol Peco 0 Comentarios

El mundo del dinero es como un caballo desbocado al que se le exige que corra cada vez más deprisa…para llegar cada día más lejos, es decir, a ninguna parte. Las entidades financieras, eran empresas básicamente dedicadas a comprar y vender dinero, ese era su oficio y finalidad. Hasta que unos insensatos idearon que los bancos y las cajas de entonces tenían que convertirse en tiendas donde se vendieran todo tipo de “tejidos” económicos cada día más sofisticados. Y así les ha ido y les está yendo.

 

En la empresa privada la optimización de recursos es algo que se cuida con muchísimo esmero. Y dentro de este importantísimo apartado, el número de empleados cobra especial protagonismo. Muchos puestos automáticos, pero personas, empleados de carne y hueso que digan a los clientes buenos días, cada día menos. Causa especial sorpresa ver que cada vez haya más puestos de atención al público cerrados en las oficinas bancarias. ¿Responde a la imagen de que un día aquello fue, pero que hoy es la mitad?

 

 Cierto es que la operativa bancaria se ha hecho más fácil y rápida con la informática, pero también es verdad que hoy todo se tramita a través de los bancos. Los bancos se convierten así en enormes aspiradoras para recoger dinero, de gestionar las operaciones financieras de las empresas públicas y de las privadas. Porque, además de comprar y vender dinero se dedican a gestionar todo tipo de cobros y pagos y así poder cobrar comisiones por los servicios que prestan. Nos encontramos con una mayor rapidez en las transacciones pero también con una mayor tipología y complejidad de las operaciones a realizar así como en el número de clientes a los que atender.

 

Caras de estrés y seriedad en los empleados. Lo comentaba el otro día un fino observador que gestiona “muchos dineros” y que por su profesión frecuenta muchos bancos. Hace tiempo que no veo una sonrisa en los que atienden, me decía. Hoy yo mismo yo mismo he tenido que ir a tres entidades financieras. Las colas eran fenomenales. Mesas desiertas y la gente haciendo comentarios. Las malas prácticas bancarias también se copian con demasiada facilidad. Cada vez menos empleados humanos y cada vez más empleados automáticos. Así que a los pocos empleados humanos que van quedando se les exige ser empleados orquesta, es decir, que sepan tocar todos los instrumentos y los toquen a la vez.  ¿Demencial? Eso parece, ¡ah! el mundo del dinero es así.

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