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Domingo, 12 febrero 2017

Recordar a San Francisco de Sales

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Siempre es bueno recurrir a la Historia y proyectar hoy lo que hicieron grandes figuras de esta vieja Europa, empequeñecida ante potencias con posibilidades nuevas, recordando iniciativas eficaces que puedan aportar luz sobre este mundo tan disperso, por preocupaciones intrascendentes y efímeras. San Francisco de Sales (1567-1622) fue un obispo, fundador de la Orden de la Visitación (Salesas) que proyectó una vida de santidad, desde las pequeñas virtudes, posible para todas las profesiones, con sencillez y dulzura, tratando a todos. Empleando hojas semanales escritas, enviadas a protestantes calvinistas, los animaba a ser files a Dios y a la Iglesia, en Chablais cerca de Ginebra.

 

Era de familia noble y doctor “in utroque jure” por la Universidad de Papua, y. contrariando a su padre, que le buscó influencias y casamiento, fue ordenado sacerdote y consagrado obispo. Así decidió vivir entre los pobres. Se sintió comprometido con su pequeño rebaño y murió en la casita del hortelano, renunciando a los palacios para hospedarse. Decía igual que cada planta de la creación da su fruto, cada persona debe practicar la devoción cristiana, según sus fuerzas, su profesión o estado y aspirar a la vida perfecta. Fue un gran director de almas. Su obra principal “Introducción a la vida devota” (78 ediciones) y la más importante es:Tratado del amor de Dios.”Prefiero llevar una cruz de paja que el Señor me envíe, que una cruz muy pesada, pero que yo eligiera.” Hay que ser prudentes como serpientes y sencillos como palomas. A mi me gustan la dulzura del corazón, la pobreza del espíritu y la sencillez de la vida”.

 

Al moverse en un campo de mayoría calvinista, no acudían a oír su predicación, y por ello escribía y enviaba sus enseñanzas semanales; y por ello la Iglesia lo tiene como patrono de los periodistas. Los pilares de la información y de la ética informativa, desde los siglos XVIII -XIX son: la libertad de pensamiento, de prensa e imprenta, indispensables para la verdad de la información; luego progresivamente se impusieron el lucro y la política frente a la verdad, fuente del derecho a informar y ser informados. Pero abunda el afán de falsificar la verdad en unos, y en otros eludirla. El ideal cede su primacía al lucro y al poder y defraudan, lejos de intereses legítimos y del bien común.

 

El Vaticano II en el decreto “Inter mirífica sobre comunicaciones sociales elogia a la radio, la presa y la televisión, llamándoles “providenciales” para el desarrollo y la misión de la Iglesia en el mundo. Pero también señala los principios deontológicos (éticos) de sus documentos:”usarlos al servicio del bien común, de la justicia, de la verdad, de los valores culturales, religiosos y artísticos, desde la primacía del orden moral y objetivo.”Esto indica que la Iglesia toma en consideración los mas media por el estudio y uso de los mismos. El Papa Pablo VI señaló la naturaleza y derecho a la información social, a la libertad de expresión, a la formación de la opinión pública, y al posible conflicto entre socialización y personalismo, a la verdad y al bien frente al sensacionalismo, ya que con la prensa son el “cuarto poder.”

 

Según S Juan Pablo II, los periodistas contribuyen con su responsabilidad a la acción redentora del mundo actual, por su profesión informativa y por su inflijo en la sociedad. Justamente orgullosos de sus deberes y derechos, ya que los periodistas son testigos vigilantes de todo lo que la vida ofrece en su complejidad Les recuerda que “toda noticia, idea y reflexión, desde que sale por los canales de transmisión, escapa a la esfera personal, se introduce en lo social, y se convierte en chispa de otras ideas que mueven a la opinión pública dominante. El periodismo es un servicio social, bajo el imperativo moral de objetividad como ideal supremo. La parcialidad y manipulación deben rechazarse cuando afectan al hambre, a su conciencia y a la dimensión religiosa. Hoy los avances tecnológicos y las comunicaciones desconciertan. Seducen y dominan.

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