Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Domingo, 19 febrero 2017

La enseñanza religiosa escolar

Marcar como favorita Enviar por email
BLOGS | ELDIAdigital.es 0 Comentarios

El derecho a la educación religiosa en la Escuela, está fundamentado en la dignidad de la persona humana, en la libertad religiosa, amparadas por la Constitución Española y por el Vaticano II (GE. 3) Por ello la  sociedad y la Iglesia deben procurar  que existan profesores capacitados para enseñar, en nombre de los padres y a cargo del Estado  como servidores del bien  común, donde la educación es un bien esencial, como la salud, la seguridad y la convivencia en paz, sin excepciones  ni  privilegios..Por ello hay que educar  desde los valores humanos que intentan formar a los jóvenes en algunos tan importantes como saber buscar la verdad, el bien y la belleza, hacer el bien y evitar el mal. Y además proclamar: que Dios nos existe, se muestra, pero no se demuestra desde la armonía de la creación, y por la revelación. La fe es la gracia de una certeza que llega por Jesucristo, sus ministros y el entorno familiar. Los profesores de religión competentes y con vocación auténtica; que sepan dialogar y capaces de armonizar la fe con las ciencias, con los conocimientos humanos y la realidad fundamento del todo.


Se requiere a la vez una formación permanente y adecuada, tanto en contenidos como en una  buena pedagogía actualizada, gradual y ascendente, para lograr atención en los alumnos, y  posibilitar la comprensión de contenidos esenciales de la existencia y la vida. Es necesario el respeto mutuo entre profesores y alumnos. Es más fácil castigar con violencia que corregir con amor y paciencia; prevenir es mejor que curar”(S.Juan Bosco)  Educa más el ejemplo; y quien respeta se hace respetar. Las clases se deben   preparar siempre. No basta la acreditación y la idoneidad de conocimientos con títulos académicos. Se necesita una preparación inmediata cada día, concreta y adecuada a la clase y a los alumnos. El profesor debe ser siempre  exigente, primero consigo mismo y así puede serlo con los alumnos. La exigencia no está reñida con aprecio a los mismos. No hay profesor bueno y exigente, que no sepa valorar las materias interesantes.


El profesor de religión debe procurar  dejar en buen lugar a la Iglesia a quien representa, armonizando creencia y vida. El mejor educador es el propio  ejemplo. El  Papa Juan XXIII, afirmó al inaugurar el Concilio Vaticano II, “lo que la Iglesia quiere es demostrar al mundo actual la validez del mensaje  cristiano.”En la clase de Religión tiene una oportunidad  magnífica para hacerlo, con la razón, con los conocimientos y desde las aportaciones históricas y presentes,  que el cristianismo  ha supuesto y supone para  la sociedad, cómo el Evangelio bien entendido y vivido no es excluyente, busca colaborar con todos – con todas las confesiones religiosas y poderes civiles – y tiene también como finalidad la construcción de“un mundo mejor.”Y no olvidar la dimensión  social del Evangelio, y que la Iglesia tiene  una opción preferencial por los pobres, que tanto repite el Papa  Francisco. Nunca el Evangelio y los contenidos de la fe se pueden trasmitir y vivir  a la carta. No hacer nunca propia teología  ni la  interpretación del Evangelio. Sería falsearlas y no prestar el servicio educativo necesario. Todo esto recuerda y forma parte de misión del profesor de Religión (Ecclesia, 21-I -2017).


​Los padres son los primeros educadores, luego los profesionales y maestros, los que destacan por su dedicación y excelencia. Una educación correcta implica acoger con amor y valorar al alumno, introducirlo en la cultura, capacitarlo para el trabajo y ofrecerle una creencia religiosa que de sentido a la vida, descubriendo a Cristo “modelo, ley y promesa” para tener esperanza. La educación vertebrada cultiva la inteligencia y descubre los valores, criterios de conducta del ser humano: armoniza inteligencia y afectividad, corazón y cabeza. Para potenciar la inteligencia, están el orden, la voluntad, la constancia y la motivación. Leer también agranda el campo intelectual de la persona.

Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
eldiadigital.es
eldiadigital.es • POLÍTICA DE PRIVACIDAD Y COOKIESAVISO LEGAL Mapa del sitio
© 2018 • 2010 Todos los derechos reservados. Información de agencias: Europa Press
Powered by FolioePress