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Lunes, 3 abril 2017
la belleza convulsa

¿Qué es la política?

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BLOGS | Emilio Arnao 0 Comentarios

La política es una juventud que en cuanto pisa parlamento se vuelve anciana. La política es la borrachería de la Historia que ya no acude al presente. Es una manera de encubrir el misterio cuando ya no hay secretos que esconder. Diría yo que la política es una civilización de baúles con monedas en que todo el mundo adumbra las llaves. No es fácil definir lo que puede significar la filosofía politológica, pero a mí me viene al catastro que dicha metafísica nunca se encenderá con las manos limpias, más bien con la suciedad propuesta por Juan-Paul Sartre.

 

Un político es un zángano de colmena, un predador que lo mismo no se paga el hotel que juega a la guerra sabiendo que la historiografía del hombre ya no es ordenada, páncreas y credencial. La política es una forma de aposentarse en un escaño sin tener ni idea de quien fue Charles Fourier. Como decía Platón sólo en política deben existir los filósofos. Todo lo demás es mediocridad, la sopa boba de los conventos o la vulgaridad de todos los deportes.

 

Ser político no requiere ningún mérito, sólo el amiguismo, los amantes con bragas rojas o “yo urbanizo el mapa y tú me asestas una comisión”. La empresa y la política son dos cerdos cuyos excrementos salpican cualquier tipo de democracia.

 

No es cierto que en Occidente vivamos en una democracia como forma o fórmula de ser mejor gobernados. En todo caso, el invento griego del “demos” y la “cracia” se ha quedado enganchado en el ascensor número 107 a la espera de que lleguen los bomberos.

 

Liberalismo, capitalismo, comunismo, socialismo, populismo, radicalismo: todos son conceptos que nunca han sabido resolver un verdadero estado de felicidad hacia los hombres del pasado, del instante y del porvenir. Por lo tanto hay que inventar otro tipo de politicismo. ¿Cuál?

 

No me lo pregunten ustedes a mí, porque yo sólo entiendo de la poesía de Vicente Aleixandre y de la pintura de Pablo Ruiz Picasso. Sólo intuyo que todo lo que tiene que ver con la política, desde los amerindios hasta el cuerpo desnudo de Vladimir Putin, tiene que ver más con la egolatría, la estulticia, las naranjas de la corrupción o esa enfermedad del hígado que producen los gintónics.

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