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Viernes, 5 mayo 2017

Escupiendo que es gerundio

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BLOGS | Fermín Gassol Peco 0 Comentarios

Para aquellos que viven en relación con el público, léase, actores, cantantes, políticos, gente guapa o famosillos en general, la intimidad es cosa muy difícil de salvaguardar. Existe la eterna polémica de si estas personas pueden o no tenerla. Lo que está claro es que para los periodistas gráficos la intimidad no existe…cuando el personaje en cuestión está en la calle, en el campo, en la playa o en el Machu Pichu.

 

Y así vemos con frecuencia a famosos y famosas esquivando como pueden las cámaras y los flases de los fotógrafos…o al menos eso es lo que parece. Que como en todo, también en esto hay quien está sobrado y elige los momentos y las situaciones a su antojo…o al contrario, aquellos que se desviven para que alguien se acuerde de que existen y poder así salir en los papeles…aunque sea con la noticia de que…”Pepa y Pepe lo han dejado”.

 

 Una buena fotografía puede valer muchos dineros en el mercado, y trofeos tan cotizados no es cuestión de dejarlos pasar…aunque para ello haya que estar de vigilia…como si de otra cacería se tratase…aguantando a los carros y carretas. Cuestión distinta es preguntarse si las fotos de ese famoso-a valen tanto. Pero no nos engañemos; nadie paga por algo un precio que después no resultará rentable. Ese mercado, como todo hoy, se encuentra muy tasado. La cuestión una vez más radica en el número de consumidores que demandan tales cosas.

 

Sin embargo no siempre se trata de capturar alguna imagen más o menos a traición, que…cuántas han pasado como tales, cuando en realidad existía un acuerdo entre la víctima y el captor, sin tener en cuenta, claro está, las jugosas exclusivas de un evento.

 

De lo que sí suelen cuidarse mucho los famosos es en evitar primeros planos, sobre todo cuando están diciéndose algo…que aun no siendo importante puede dar después a los chismes y cotilleos. En estas ocasiones la palma de la mano es un socorrido y práctico parapeto.

 

Pero no siempre se puede tener todo tan controlado y existen ocasiones en las que el primer plano les deja en evidencia. En el fútbol por ejemplo los hay a patadas y nunca mejor dicho. Como la técnica ha alcanzado perfecciones tan logradas…hoy podemos ver desde la butaca del salón, todos los pormenores que suceden en un partido. Cámaras que captan todo lo que ocurre con una precisión tan reveladora…que a veces desdicen lo que los protagonistas quieren hacer parecer.

 

Primeros planos de una nitidez impoluta. Uno de ellos y no falla, lo digo porque lo vengo observando desde hace tiempo, es el primer plano que obtiene la cámara después de que un determinado jugador haya realizado una jugada. Sin que el protagonista se dé cuenta, que él está en otra cosa, la imagen lo muestra siempre evacuando la saliva de la garganta. La última que ofrecieron el pasado martes durante el partido entre Real Madrid y Atlético, es la de Ronaldo lanzando al aire un espectacular escupitajo; y en este caso concreto, la cámara aguantó el primer plano más tiempo del habitual, como esperando a que el jugador lanzara su proyectil gutural. Me da que al final de cada partido el césped puede acabar pareciéndose a una muy nutrida granja.

 

Otro de los gloriosos momentos que suelen captar los primeros planos, son aquellos en los que el jugador cae al césped después de recibir una entrada del contrario. La cara de dolor y retorcimiento bien pudieran significar el momento del sacrificio…hasta que el árbitro pita o no pita la agresión. Si consigue que el “trencilla” haga sonar el silbato, la milagrosa curación…es cosa hecha y a seguir corriendo que es gerundio y además que cobra para eso. En otras ocasiones, si la jugada se produce dentro del área…la pícara mirada de unos ojos a ras de césped suele delatar a veces la comedia o el teatro.

 

Y no digamos de los casos en los que el jugador se echa mano a cualquier parte de su cuerpo y en la repetición puede verse que, como sucede con los puñetazos en las malas películas del oeste… “el enemigo” ni siquiera lo ha rozado.

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