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Sábado, 29 julio 2017

Frente a las experiencias revolucionarias

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El mundo vive en una evolución continua,  generalmente lenta y convertida en revolución cuando se acelera, Los recuerdos más cercanos en nuestra herencia histórica son la Revolución Francesa y la  Industrial, las Guerras  mundiales de s.XX y entre ellas nuestra Guerra Civil. Otras referidas particularmente a nuestro tiempo, el tecnicismo, el poder  del dinero, la exaltación de la sexualidad, con  el turismo y las migraciones hacia el mundo rico, junto con la utilización de la religión en amplias zonas de  la humanidad y un relativismo y cansancio  del cristianismo, como fuente agotada, mientras  el ocio, con la tecnología y la anulación de los valores cristianos, parecen incapaces de dar al hombre certeza, seguridad, esperanza  y  amor, frete al vivir en mundo enloquecido entre el malestar y el bienestar. La Revolución Francesa entronizó a  la diosa razón y pretendió acabar con la Iglesia y no lo consiguió. Luego el liberalismo y el comunismo, exaltando el materialismo y pervirtiendo  a lo más noble de la persona su dignidad y su libertad, donde el quebranto  sistemático de los valores éticos y religiosos, nos cambia y hace  ingobernables. Aunque aumente el PIB en las naciones, faltos  de sentido y de esperanza trascendente, el odio y la violencia  surgen por todas partes. Los políticos  claman y prometen  el progreso, reducido a tener y disfrutar de más bienes materiales; pero el futuro no esté en tener, sino en crecer  y ser mejores como personas  con una experiencia de plenitud capaz de llenarnos: que es Dios. El cristianismo enseña que Dios es el Creador del mundo, que lo puesto en nuestras y nos  encomienda: hacerlo de salvaje en humano, y de humano en divino- redimido dolorosamente – “ordenando las cosas  temporales  según el querer de  Dios”

 

Europa ha sido faro de civilización, fusionando gentes de origen germánico con  el grecolatino, injertado en ellas la  observancia  de la ley cristiana.. Europa es un Museo gigantesco que evoca el prodigio de la Encarnación con todos sus misterios, en libros, Catedrales, Monasterios y Santos/as de todas las edades, que han vivido la experiencia de Dios y han sembrado el amor por todas partes.  La europeidad es el fundamento de dos conceptos, que no tenían que coincidir con Estado – las cinco naciones reconocidas como tales, tenían varias formas de gobierno – España, Italia  .Francia, Alemanía e Inglaterra- con formas de gobierno variadas, luego con el conocimiento científico que Casiodoro y  San Isidoro formularon, con cierta unidad, las Artes Liberales para descubrir el descubrimiento y utilización de la naturaleza creada .

 

La Universidad tiene las gran misión de formar personas(educar) antes que comunicar técnicas, aunque también es necesario. Hoy se olvida la persona y se ensalza  el dinero y el tecnicismo y es como una terrible serpiente que nos engulle. El odio y la maldad. La mentira y exaltación de todos  vicios. Los historiadores serios aconsejan mirar al pasado y aprender la lección moral de los religiones, sin renunciar a las técnicas de nuestro mundo  del que tenemos que  vivir, cuidar, y difundir la verdad y el amor, ante las  experiencias  de las revoluciones efímeras  que nos amenazan en la vida.

           

Esta  realidad  reclama una iluminación caritativa  que solamente la Iglesia puede aportar  desde su paradójica pequeñez y grandeza. El cristianismo tiene mucho que enseñar. Pensemos en los sacerdotes  y. en los Seminarios. El sacerdocio de Cristo  ofrecido  en la Cruz una sola vez, y que eligió a unos hombres para que estuvieran con Él y fueran sus testigos, ejerciendo el ministerio de la predicación, obrando “in persona Christi” dedicados a dar a conocer el amor de Dios, la mayor revolución del mundo, que se inició en la creación, siguió la Redención y tendrá consumación final. Los sacerdotes

 

Contribuyen a esa meta recibiendo la llamada en la familia, el colegio y el cultivo en el Seminario, educados en un valor fundamental que cambian sus vidas y viven felices.

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