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Miércoles, 4 octubre 2017

Descubrir y afirmar la vocación

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Se trata de encauzar la vida personal, dedicada a un trabajo como servicio y de afrontar sus exigencias y dificultades, en la realidad de la sociedad cambiante. Es bueno recordar. “Yo soy y mi circunstancia,” “las circunstancias  mandan, o “la llamada moral de situación”. La Historia no es reversible, pero está llena de experiencias y lecciones. Elegir el matrimonio/ soltería, el sacerdocio y la consagración a Dios, son diferentes: y con unos valores, que encauzan la propia vida de modos distintos. La Pedagogía y la experiencia enseñan, que el ser humano necesita: acogida con amor familiar, dentro de una cultura, realizar un trabajo, actividad o servio, y alguna creencia religiosa que le de orientación y sentido a todo. En la preadolescencia se descubre quien soy  y mi libertad, se despierta el interés por el otro sexo; y después surge la  pregunta sobre  a qué me voy a dedicar. La persona normal es un mundo con sus propias cualidades, aficiones y valores, importa descubrirlas y cultivarlos. En la sociedad actual las profesiones, trabajos y las carreras se multiplican y hasta desaparecen. Y en la vida por la llamada “pedagogía del héroe,” los preadolescentes son atraídos por los que triunfan, deportistas, cantantes, científicos y por los que ganan mucho, aunque sea de modo ilícito.   

 


La vocación al sacerdocio es una gracia, que marca para toda la eternidad: “Son muchos los llamados y pocos los elegido” Otras formas, profesiones, estados y trabajos son cambiantes. Y los Seminarios son como semilleros o planteles para injertar y plantar, buscando nuevas clases de plantas. El Evangelio dice que “Jesús llamó a los que quiso para que vivieran con Él y mandarlos a predicar” Así entendido el sacerdocio es un estado de vida, una vocación heroica, llamada  que atrae como tesoro escondido, por el que se arriesga todo, asumiendo libremente la renuncia a formar una familia propia, para servir a Dios y a la Iglesia con mayor disponibilidad. El ideal “modelo, ley y promesa,“ es Cristo.”En los XX siglos de Cristianismo han existido  tres modelos  de seguimiento: buscar a Dios sólo, como en la vida monástica; imitar a Cristo pobre y predicador, como los frailes mendicantes; y después las  órdenes religiosas dedicadas a practicar las obras de misericordia a favor de las personas. Todo esto ha dado lugar a la multitud de Instituciones Religiosas en la Iglesia, comprometidas  con los votos de  renuncia a las riquezas, a las exigencias de vida familiar y a lo más valioso, la libertad. Es lo que ha motivado los votos de pobreza, castidad y obediencia. Gracias y carismas que han contribuido a la evangelización del mundo y al servicio pastoral.

 

La Iglesia está constituida por diócesis y parroquias; los sacerdotes son en ellas los más cercanos colaboradores del Obispo; las Órdenes e Institutos religiosos /as, se dedican a diversas a actividades especiales con cierta autonomía, como la enseñanza  desde la Escuela hasta la Universidad y la Formación Profesional, donde no todos son sacerdotes..Pero la consagración a Dios exige una fidelidad a los votos y compromisos por lo que entrañan y la referencia de ejemplaridad que trasmiten. Según el mundo “no saben lo que se pierden; pero ellos si saben lo que ganan.” Entregar radicalmente a Dios la propia vida, pide ser fieles. Y en unos tiempos que exaltan la autonomía, la libertad y el tener - vivir con alegría y sentido la entrega a Dios Verdad y Amor- es testimonio y  lección que necesita la sociedad secularizada, que pasa de lo religioso y valora sobre  todo el relativismo y el libertinaje. La cultura y del Humanismo cristiano, asumió la herencia  del judaísmo y la grecolatina. Un mundo solo con la tecnología científica, no vencerá la  muerte, ni  eliminará el odio y la violencia; necesita testigos vivientes de la Resurrección. Los  Seminarios son instituciones  dedicadas a formar  testigos vivientes del Evangelio a favor de los hombres, cultivando la vocación al sacerdocio. La sociedad necesita guías y modelos que promuevan  la gloria de Dios y la salvación del hombre.

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