Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Lunes, 6 noviembre 2017

Las tres tentaciones del sacerdote

Marcar como favorita Enviar por email
BLOGS | ELDIAdigital 0 Comentarios

 

Al comienzo  la Cuaresma cada año, la Iglesia  invita a seguir a Jesús al iniciar su vida pública, superando tres tentaciones muy comunes: mitigar milagrosamente el hambre, saltar del alero del Templo para llamar la atención, y al final el tentador le promete dar a Jesús el mundo entero si le adoraba. Era como incitar a desviarlo de la voluntad  de  Dios. Pero el conferenciante,  D. José Guerra Campos dijo: voy a fijarme en las tentaciones de los sacerdotes en el ejercicio de su ministerio, pidiendo al Señor que junto con la alegría de la vocación, nos de la esperanza y la fortaleza para ser  sus testigos, sin desviaciones triunfales que  nunca  faltan.

 

-Tentación Es pedir que la fuerza del Evangelio muestre su eficacia mitigando los dolores y solucionando problemas. La purificación de la fe es difícil. Era tentación el impedir la implantación en el mundo del misterio de la Cruz, y  anunciar que el poder de Dios se manifieste, no como solución inmediata ante los males materiales, sino como signo del amor del Padre, bajo la forma de una aparente impotencia, en perspectiva del referido misterio. La muchedumbre quiso proclamar a Jesús Rey  por  multiplicar los panes. Y Pedro por su parte, cuando Jesús anunció que seria entregado a los pecadores, le propuso el rechazo, haciendo el  papel de Satán. Pero Jesús  dijo que no había venía a ser servido sino a servir. Es que la Pasión  de Jesús  les desconcertaba y en la Ascensión le preguntaron si iba a restablecer ahora el  Reino de Israel.“Es cosa del Padre. Vosotros seréis mis testigos hasta el extremo de la tierra” Proclamad el Evangelio de mi Resurrección, pero desligado de eficacias tangibles. El mundo nuevo sería repetir la lección de la Cruz. La actitud creyente el ejercicio del sacerdocio, deben tener presente la actitud  y presencia  de  Cristo. No  oponer nada a que el Evangelio tenga su eficacia. Es una esperanza ilusionada con un mundo mejor y agradecida,  no como esperamos nosotros.. La primera tentación invita a oscurecer el misterio de la Cruz.

 

2ª –Tentación:“Échate abajo” para que te aplaudan como Mesías, tentación del exhibicionismo milagroso, es otro modo, de rechazar el  misterio de la Cruz, según San Pablo, tenida como escándalo  por los judíos  y como locura por los hombres de cultura.  La credibilidad nuestra está en lo que hace Dios y la propaganda de sí mismo es  un peligro; y a pesar de los defectos  de los hombres de Iglesia, se anuncia a Cristo y se nos invitaba a eclipsarnos nosotros, para que brillen Cristo y la Iglesia. Hoy buscamos la simpatía, rebajando a Cristo como símbolo de aspiraciones  humanas, con ataques a la Iglesia, se la condensa sin misericordia, se practica la auto-exaltación y hasta se le culpa como aliada de  los opresores. Necesitamos un poco más de humildad. Para que sea  creíble el mensaje de Jesús, tenemos  que acercarnos a los hombres. Los milagros son inútiles si falta  la  disposición interior. Los sacerdotes somos distribuidores de la gracia de Dios, y una de las grandes tentaciones es subordinar nuestra ilusión a fórmulas eficaces. Lo que el verdadero sacerdote no debe hacer, es subordinarse a unas fórmulas  creadas  por si  mismo. La gracia es siempre misteriosa y creativa.

 

 3ª Tentación: “Todos  los reinos del mundo y todas las riquezas  serán tuyas” Es como decir, ya que Dios no resuelve los problemas temporales, hagámoslo nosotros. La secularización y el olvido de Dios, reclaman acción humana para dominarlo todo  como posibilidad nuestra. El atreverse a suplantar a Dios y olvidar toda trascendencia.  El ambicioso proyecto humano de eliminar males y las pobrezas, es efímero y sin fundamento, pero seduce. Hace  décadas se habló de “la herejía de la acción” Pero la muerte todo lo reduce a nada. Siguiendo la verdadera  enseñanza apostólica, el cristiano espera y vive de la fe, proclama la victoria de Cristo muerto y resucitado. Así acepta el cáliz de la Pasión  y dice con María. “Hágase en mi según tu Palabra”(Lc.1,38)

Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
eldiadigital.es
eldiadigital.es • POLÍTICA DE PRIVACIDAD Y COOKIESAVISO LEGAL Mapa del sitio
© 2018 • 2010 Todos los derechos reservados. Información de agencias: Europa Press
Powered by FolioePress