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Viernes, 29 diciembre 2017
Tradiciones

La Navidad, Entre el Paganismo y el Cristianismo

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REPORTAJES | Rafael Montilla 0 Comentarios

Que las Fiestas de Navidad son un acontecimiento especial en muchos países del mundo, es un hecho palpable desde hace generaciones. Sin embargo, como si de un péndulo histórico-religioso se tratara, su conceptualización y celebración, viene balanceándose entre el ancestral paganismo y la religiosidad más creyente, hasta alcanzar el laicismo que el paraíso virtual prometidos por internet y el rápido consumismo.

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Tradicionalmente, el nacimiento de Jesús es el corazón de la festividad de la Navidad. En sus orígenes, tan sólo se trataba de unas muestras de recogimiento en la intimidad familiar, pero con el paso del tiempo, ha evolucionado desde la utilización por las primeras autoridades cristianas para nublar las celebraciones paganas, principalmente el ciclo festivo del solsticio de invierno, durante el imperio romano, al tiempo que se facilitaba la aceptación de la nueva religión cristiana por los pueblos paganos.


Año tras año, se representa la misma escena familiar: la estrella que guio a los magos de Oriente hasta el pesebre, la Virgen y el niño Jesús o la matanza de los niños inocentes. Imágenes de la Natividad que están inspiradas en los evangelios de la Biblia según San Mateo (1:1-25) y de San Lucas (2:1-14). Hoy se considera a estas fiestas como las de mayor trascendencia en todo el mundo; su celebración abarca desde el 24 de diciembre al 6 de enero, con distintas conmemoraciones, algunas trasformadas al cristianismo desde ancestrales rituales de dioses paganos: la Noche Buena, la Navidad, el Día de los Santos Inocentes, la Noche Vieja, el Año Nuevo y el Día de Reyes o Epifanía. Todas ellas ocultan rituales anteriores al propio cristianismo.

 


Lexicología de la Navidad


El término Navidad es una contracción del vocablo latino navitas que significa "nacimiento o renovación" y como tal es un recuerdo de un suceso histórico, pero también una revitalización del sentimiento religioso. Constantemente la Liturgia Cristiana subraya que el hecho del nacimiento de Jesucristo está relacionado indisolublemente a la Redención, a la Pascua, a la Parusía. Celebrar uno sin el resto quedaría desfigurada la motivación de la festividad.


Ahora bien, teniendo en cuenta la terminología más antigua conocida del término Navidad, su significado sería una memoria, un misterio, cuyo centro es la muerte y resurrección de Jesucristo, siempre presente y operante, como alma de toda celebración litúrgica, y que en esta celebración tendría su origen.

 


[Img #255414]Del Paganismo a la Cristiandad


Alrededor del año 4000 AC y en Mesopotamia suelen considerarse como las primeras muestras religiosas en las que se realizan procesiones a los templos. Ahora bien, la propia Enciclopedia Católica, ya en su edición del año 1911, admitía que “los primeros indicios de ella provienen de Egipto”, en referencia a la natividad, sin especificar nada más.


Durante el Imperio Romano, y al menos, hasta el año 320 dC, se organizaban las celebraciones a Saturno, las Saturnalias, durante la semana del solsticio de invierno. Considerado como el principal acontecimiento social, entre el 17 y el 24 de diciembre, tenía su apogeo el día 25, con el nacimiento del dios Sol y la victoria de la luz sobre la noche más larga del año. 


Existen indicios para sostener que durante los siglos I al III dC, se llevaban a cabo celebraciones cristianas con carácter individual o familiar, sin que existiera una celebración oficial de la iglesia de la Natividad. No sería hasta el período comprendido entre el año 320 y el 380 dC, cuando las primeras Comunidades Cristianas, una vez organizadas, comenzaron a celebrar el nacimiento de Jesús, considerándose este período como los inicios de las festividades navideñas. En el año 337 dC, por disposición del emperador romano Constantino, quedó instaurada oficialmente la festividad de la Navidad. Aunque Jesús nació́ presumiblemente en el mes de abril del año 6 ó 7 aC, con el fin de facilitar la conversión de los paganos al cristianismo, sin necesidad de abandonar sus festividades a Saturno, y por la influencia de San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianzeno, el Papa Julio I pidió́, en el año 350 dC, que el nacimiento del Niño Dios fuera celebrado en diciembre, durante las fechas de la Saturnalia. La modificación quedó establecida definitivamente por decretó́ en el año 354 dC.


En estos momentos, la coexistencia de las festividades paganas y cristianas era habitual, solapadas en los territorios del Imperio Romano. En los territorios del norte de Europa, se celebraba en las mismas fechas la Fiesta de Yule, en la que se quemaban grandes troncos adornados con ramas y cintas de honor a los dioses, con el fin de que el Sol brillara con más fuerza. Hecho este que también facilitó la aceptación del cristianismo, por la similitud con las celebraciones cristianas, como ya había ocurrido en la Roma Imperial. 


Durante la Edad Media, el paganismo quedó oculto, cuando no prohibido, a excepción de algunas tradiciones populares que fueron adaptadas a la festividad. Así ocurrió, por ejemplo, con la costumbre de los villancicos, que pasó de cantarse durante los banquetes de las festividades paganas a ser adoptados como alabanzas a Jesús y demás personajes navideños. 

 

 

De la Religiosidad al Nuevo Paganismo Virtual


No sería hasta el Siglo XIX, que se implantó la celebración de la Navidad como es conocida en la actualidad. La costumbre de adornar árboles en los países del norte de Europa, sobre todo de las zonas germanas, se extiende por el resto de países europeos y americanos, convertido en Árbol de Navidad. Cada adorno tiene una explicación religiosa y pagana pero no me extenderé en ello por el momento. Los villancicos, Se recuperan en todos los países, después de las prohibiciones de los puritanos en Inglaterra, del año 1552. Se crean otros muchos villancicos que aún se conservan en la actualidad. Del mismo modo, las tarjetas de Navidad, generaliza su utilización durante la década de 1870, después de su invención en Londres el año1846.


Del mismo modo, durante este siglo XX, hizo su aparición el Papa Noel moderno, la actividad comercial asociada a la festividad navideña y, sobre todo, los fastos oficiales con fines propagandísticos. Los partidos políticos en el poder incrementan sus acciones hasta prácticamente anular la motivación religiosa de la Navidad, que a duras penas se mantiene en ámbitos de población cristiana, cada vez más minoritaria. El recogimiento familiar dio paso a los actos religiosos comunitarios y de estos, a las festividades sociales organizadas por los organismos oficiales y las empresas privadas. Ambas se aprovecharán de la tradición religiosa como justificación para actividades económicas que comienzan a perder su sentido religioso, por interés netamente lúdico y comercial.


El mundo viral de internet y la globalización de finales del siglo XX y durante el XXI, han provocado una rápida internacionalización de las costumbres. Para gran parte de la población, la festividad de la Navidad, se ha convertido en una gran actividad comercial. Los intercambios de regalos, las vacaciones, o las fiestas lúdicas, sin ningún significado religioso, se han convertido en habituales, cuando no obligatorias. Además, como ya ocurriera durante las Festividades de Saturnalia y de Yule, las reuniones sociales y familiares junto a comidas multitudinarias, con sus danzas modernas, nos retrotraen a los orígenes paganos de la festividad del solsticio de invierno. 

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De este modo, en la actualidad, la convivencia entre ambas tendencias y festividades, las festividades religiosas pagana y católica, mantienen sus relaciones tradiciones a duras penas. Ambas ven peligrar su continuidad ante un nuevo modelo de paganismo laico virtual. La religiosidad es sustituida por el consumismo y la diversión sin otro motivo que mantener unas relaciones humanas cada vez más deterioradas. Las tarjetas navideñas y las felicitaciones se han hecho virales. Los videos y frases precocinadas, nos acompañan en las cenas de navidad, como un comensal auto-invitado y que nadie es capaz de acallar.

 


Consideraciones Finales


Como señalaba, Francisco José Gómez, en 2013, “estas fiestas son el resultado final de la suma de infinidad de costumbres locales que en muchos casos se han ido extendiendo con el paso del tiempo”. Algunas son de origen pagano como el árbol, santa Claus, el mito de la estrella. Otras se han implantado por interés religioso o tradición, como es el caso de la fecha del nacimiento de Jesús, haciéndola coincidir con el solsticio de invierno, o la adoración de los Reyes Magos. Por lo tanto, alrededor de la Liturgia de Navidad se ha formado, con el decurso de los siglos, una serie de costumbres que han contribuido a crear un ambiente festivo en la intimidad de las familias y en las calles de las ciudades y pueblos, que hoy corren peligro de desaparecer.


Lo más importante de estas tradiciones y costumbres no es sólo el aspecto exterior, sino su significado interior. Aunque esto último se encuentra en claro declive, se debería conocer por qué y para qué se llevan a cabo la Festividad de Navidad, con el fin de poder vivirlas intensamente. Se recrea el arbolito, el pesebre, los regalos, las comidas típicas, la decoración en general, y los niños que esperan con ansiedad la llegada de Papá Noel y los Reyes Magos. Pero el origen que se remonta a las antiguas costumbres y ritos que se pueden encuadrar en un marco histórico, no debería ser ignorado ni olvidado, pues forma parte de nuestro acervo cultural. 


Por último, suele decirse que en Navidad se hacen realidad los sueños. Que es una época mágica, de buenos propósitos. Que saca lo mejor de cada uno. Un tiempo de Paz Universal. Fechas de tradiciones divertidas y curiosas, que algunas regiones del mundo conservan con entusiasmo. En realidad, todas estas cuestiones son deseos humanos muy íntimos que exteriorizamos durante estas fiestas. Esforzarnos por mantener vivos estos sentimientos en este mundo cada vez más deshumanizado y virtual, se hace imprescindible. Confundir la evolución tecnológica con los deseos y tradiciones humanas es vaciar de contenido nuestra propia vida para llenarla de “cacharros sin alma”, por muy avanzados que éstos sean. 

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