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Lunes, 29 enero 2018

La “pseudo cultura” (Por Fermín Gassol)

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BLOGS | Fermín Gassol Peco 0 Comentarios

Cada día estoy más convencido, muchos también lo están, que el mayor déficit que pude presentar una civilización es el déficit cultural. Pretender un desarrollo económico sin estar acompañado de un mayor nivel cultural es pretender elevar un edificio sin cimientos que lo sustenten.

 

Decir que alguien tiene un importante cacao mental supone expresar el estado de confusión mental que una persona padece al pensar alguna idea o bien demostrar un espeso comportamiento. Tener las ideas claras, orden mental, sentido común, sentido de identificación clara de las cosas en cada situación, distinguir el grano de la paja es fundamental para que las instituciones y personas de una sociedad avancen en la dirección correcta.

 

 En un mundo multicultural, globalizado, con posibilidad de emitir opiniones universales sobre todos los temas que se tercien, donde es frecuente encontrarse con situaciones en las que se sitúan todos los pareceres a un mismo nivel ignorando las muy diferentes formaciones, cualidades, saberes y experiencias de quienes las pronuncian, el grado de confusión mental puede llegar a ser importante.

 

 La consecuencia más inmediata y profunda de esta especie de “democracia de opiniones” es la ausencia de valores cualificados y contratados a los que referirnos, cayendo en una especie de relativismo ideológico, no por la complejidad de pensamiento sino por ignorancia de conceptos. Cuantos cerebros pasan por “maestros” de la vida que no enseñan absolutamente nada.

 

Tener la cabeza bien amueblada no es tarea gratuita ni fácil en estos momentos. Aportar ideas nuevas en un mundo donde ni en la Universidad, origen de tantas revoluciones ideológicas, se cuestiona ya nada sobre esta sociedad domesticada y conformista es algo impensable.

 

Es tal la ausencia de interés por aprender que las exigencias y el esfuerzo no están ni se les espera. ¿Para qué gastar el tiempo en tener formación si la sociedad no quiere distinguir ya lo auténtico de las imitaciones?. El auténtico problema lo tendremos cuando no tengamos referencias, nada ni nadie a quien imitar. Cuando el desierto de las ideas acabe por secar el intelecto. Camino de esto llevamos.

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