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Sábado, 17 febrero 2018

Cuidar la naturaleza acerca a Dios (Por Vicente Langreo)

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BLOGS | Vicente Langreo 0 Comentarios

Hoy faltos de conciencia dañamos la Tierra. Frente a ella han prevalecido el temor y defensa ante su fuerza desbordada, pero descuidamos que realmente es nuestra casa y que sobre ella vamos afirmando nuestro dominio, sin evitar los daños causados por falta de conocimiento Las religiones han afirmado su origen atribuido a los dioses. Los cristianos lo encontramos en el relato del Génesis, y según la revelación es obra del Creador, que a su vez revela su plenitud en Cristo. San Pablo en su carta a los Romanos afirma que los hombres se entontecieron y no descubrieron al Creador. Después San Francisco de Asís, captaba  en las fuentes, en las flores y en los animales, los ecos y motivos para alabar a Dios; y Santo Tomás formulará las llamadas cinco vías que llevan a Él. Pero Dios  se muestra, no se demuestra, existe además la  llamada  vía de la belleza y la armonía del Universo; y también la ciencia descubre en las maravillas  de lo grande y de lo pequeño, que remiten a también a la causa  primera.

 

El planeta Tierra es una maravilla  poblada de vida, con sus espacios  climáticos diferentes, con océanos, mares, lagos y fuentes, que el hombre explota; se alimentan los insectos, las aves y los peces, puesto todo a su servicio. Desde la segunda mitad del s. XX han crecido las ciudades y se ha despoblado el mundo rural. Entre la mecanización   y la aplicación de abonos químicos, herbicidas e insecticidas, aumentó la producción; pero han desaparecido muchas plantas, hierbas, insectos y animales, creando así una situación nueva, sumada la contaminación atmosférica y peligrosa para la alimentación humana. España es como un apéndice de Europa y cerca de África, con más días sol y  con zonas semidesiertas, siendo ruta apropiada para la migración de muchas aves. Por ejemplo la Alcarria de Guadalajara y Cuenca, ocupa parte de la cordillera Ibérica y la meseta sur, con su fauna y su flora muy variadas; pero está experimentado desde hace décadas la extinción de muchas especies de animales, de plantas e insectos, que han desaparecido por las fumigaciones. Aumentan las cosechas, pero a costa de pérdidas irreparables. En los riachuelos casi secos, no hay pececillos ni cangrejos, ni topos ni pájaros que anidaban en sus orillas. No existen arañas que desplegaban su tela para atrapar las presas. Ciertas especies como los vencejos y las golondrinas que devoran insectos, han disminuido por la sequía y la contaminación. Muchos manantiales y ríos han quedado secos. No hay caza menor como conejos, liebres, perdices, codornices y otras aves, que acudían en primavera hasta el otoño; tampoco existen culebras ni lagartos, ratones, saltamontes, grillos ni hormigas; los gorriones, los tordos y las palomas que anidaban  en las torres y en los edificios  y vivían en los pueblos de la agricultura, ya  apenas se ven y no cantan los ruiseñores en la espesura.

 

 Buscando más alimentos desaparecen especies o se altera su genética La Tierra es hervidero de vida y de muerte, que afecta a las personas y a muchos seres vivos. Han existido plagas como la langosta que arrasan todo lo verde, o insectos que dañan a los animales y luego también al hombre. Europa  perdió mucha de la población  en la edad media La mal llamada española del s,XX mató a muchos europeos. La picadura de tales insectos hoy sigue causando infecciones y fiebres que causan nuevas enfermedades, como en América cuando llegaron las nuestras, para las que no estaban preparados. Gracias a la ciencia, nos asombra la grandiosidad del Universo en noches  estrelladas, en los amaneceres y  llegadas de cada primavera. El hombre ha aportado mucho, aunque incomparable con la creación. “El cielo sigue proclamando la gloria de Dios y el firmamento la obra de sus manos” La Encarnación indica nuestro destino si cumplimos la voluntad del Creador, a pesar de nuestras locuras. Este año habrá en el espacio un satélite español. Por él podremos glorificar más a Dios y aprender a valorar y cuidar  a nuestra casa común, la Tierra.

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